miércoles, abril 25, 2007

"El joven idealista" y dos gilipolleces más.

El trasgo ese que tan a menudo me pide que haga cosas, como meter al hámster en el microondas, o que me arranque las postillas de las heriditas que ya van a cicatrizar, hoy estaba de mejor humor y me ha susurrado tres gilipolleces. A ver si os gustan.

Una sonrisa :)


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Andrés Ruiz Maguillo nació en Teruel, concretamente en la Sierra de Albarracín y, tras pasar por numerosas localidades españolas (Aranjuez, Toledo, Etcétera -"Etcétera" está cerca de Talavera - ) se fue a morir a Lisboa, en Portugal. Observaréis que hay muchos paralelismos entre Andrés Ruiz Maguillo y el río Tajo. De hecho son lo mismo: Andrés Ruiz Maguillo es como se llama al río Tajo en la jerga de los caracoleros de mi pueblo. (Alberto Díaz Osuna es el Guadalquivir; Marisa Cifuentes Andújar, el Ebro).

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Hubo un país en la antigüedad que quiso erradicar la mentira. Se tipificaron unas leyes realmente severas que incluían graves castigos para el que usase o dijese cualquier tipo de mentiras: sin tan viles corruptores de la humanidad, argumentaban los gobernantes, la vida sería otra; la verdad debía resplandecer siempre, cayese quien cayese.

Pasado algún tiempo -no mucho-, tuvieron que derrocar la ley porque, una de dos, o se quedaban sin ley o se quedaban sin pueblo.
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Era un muchacho tan rematadamente idealista que creía que las mujeres hermosas no producían heces hediondas. Más tarde, ante la fealdad del mundo, su idealismo se acentuó aún más; llegó a pensar entonces que las hermosas ni siquiera producían heces, ni hediondas ni aromáticas.

Siguió buscando verdades en su interior y su manía continuó agravándose. Hoy día en vez de mujeres ve inalcanzables ángeles apenas corpóreos, hechos de luz y de poesía, vaporosos seres de belleza celestial, imposible, de los que se enamora perdidamente. Y eso que para él enamorarse es sinónimo de sufrir.
:/

4 comentarios:

Antígona dijo...

Parece que ese trasgo tuyo no es tan malo como lo pintas :-)

De la primera gilipollez, lo siento, no la he entendido :-(

De la segunda, a partir de ahora me voy a proponer decir solamente la verdad y nada más que la verdad. Es que tengo ganas de suicidarme pero me falta el valor para ello :-)

Por último, es que enamorarse de seres incorpóreos genera mucho sufrimiento... que el amor pide tocar y ser tocado, caray! :P

M. Imbelecio Delatorre dijo...

jaj, hola, Antígona.

Me alegro que no entiendas la primera gilipollez, eso significa que nunca has tenido que coger caracoles ;)

jeje, ese joven también sabe que el amor pide tocar y ser tocado, pero para algunas personas no es fácil :). por eso sueñan.

beso y acias.

marmota dijo...

Pues no está mal el trasgo ese!!

:)

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hola, marmota :) tu blog hace referencia a una película que me gusta muuuuucho.


gracias. un saludo :)

a seguir soñando, soñadora :)