miércoles, julio 19, 2006

El "Huracán" de Dylan.




Conocíamos la canción desde hace años; el bueno de Ángel nos había contagiado hace ya mucho el gusto por ese largo tema (ocho minutos y medio) de aire solemne, con ese inolvidable violín que hilvana los contundentes versos del viejo Zimmerman: una fidedigna crónica de sucesos convertida en canción y que es también una apología: narra la historia de Rubin "Huracán" Carter, un boxeador negro que se pasó nueve años en prisión acusado de un triple asesinato que no había cometido.

Bob Dylan era desde los sesenta un afamado activista en favor de los derechos civiles de la minoría negra norteamericana. Por eso Carter le envió, desde prisión, su libro El Decimosexto Asalto. Dylan lo leyó y se quedó vivamente impresionado ante la injusticia que se había cometido con el ex-boxeador. Visitó a Huracán en prisión antes de componer la canción. La verdad es que al parecer fue la canción de Bob la que agitó a una porción de la opinión pública y ayudó en gran medida a que Carter recuperase la libertad perdida. Incluso llegó a hacer un concierto benéfico por la causa Rubin Carter en el neoyorquino Madison Square Garden.

Hace poco vimos la recomendable película de Norman Jewison, con Denzel Washington en el papel de Carter. Nos hizo sentir de nuevo la fuerza de la canción del autor de Blowin` in the wind. Quizá por eso hemos decidido colgar en este ñoño blog una traducción al español de ese extenso tema. Aunque pésima, quizá os sea más útil que las famosas traducciones automáticas de google (ya sabéis, esas de "Ayer, todos mis apuros se parecían tan lejanos; ahora mira como si están aquí permanecer; Oh, creo dentro ayer" (Yesterday, Beatles.)).

Bueno, ahí va:

Disparos resuenan en el bar nocturno,
Patty Valentine llega de la sala de arriba,

Ve al barman tendido en un charco de sangre,
Grita: “¡Dios mío, los han matado a todos!”
Esta es la historia de Huracán
El hombre a quien las autoridades culparon
Por algo que no hizo.
Lo metieron en una celda, pero una vez pudo haber sido el campeón del mundo.

Patty ve tres cadáveres en el suelo,
Y a otro hombre llamado Bello, moviéndose sospechosamente.
-Yo no lo hice - dice éste mientras alza las manos –
Sólo estaba robando la caja registradora, supongo que lo entenderá…
Les vi marcharse – dice, y se para –. Mejor uno de nosotros llama a la policía…
Patti llama a los polis, quienes llegan a la escena, sus luces rojas centelleando
En la calurosa noche de Nueva Jersey.

Mientras tanto, lejos, en otra parte de la ciudad,
Rubin Carter y un par de amigos dan un paseo en coche.
El aspirante número uno para el título mundial de peso medio
No tenía ni puta idea de lo que estaba a punto de caérsele encima
Cuando un policía le indicó que se detuviese a un lado de la carretera,
Como había ocurrido tantas veces.
En Patterson, es así como funcionan las cosas:
Si eres negro, mejor no te dejes ver por la calle
A menos que quieras atraer las iras.

Alfred Bello tenía un compañero, también tenía culpables para la policía.
Él y Arthur Dexter Bradley estaban afuera merodeando.
Dijo: “Vi a dos hombres huyendo; parecían de constitución media;
Se metieron en un coche blanco con matrícula de otro Estado.”
La señorita Patty Valentine asintió con la cabeza.
Un policía dijo: “¡Eh, muchachos, esperad! ¡Este no está muerto!”
Así que le llevaron a la enfermería.
Y aunque aquel hombre apenas podía ver
Le dijeron que podía identificar al culpable.

Las cuatro de la madrugada, cogen a Rubin,
Lo llevan al hospital, escaleras arriba,
El herido le mira con sus ojos moribundos
Y dice: “¿Para qué lo traéis aquí? ¡Ese no es el tipo!”
Sí, Esta es la historia de Huracán
El hombre a quien las autoridades culparon
Por algo que no hizo.
Lo metieron en una celda, pero una vez pudo haber sido el campeón del mundo.

Cuatro meses después, los guetos están en llamas;
Rubin está en Sudamérica luchando por su fama
Mientras, Arthur Dexter Bradley aun sigue cometiendo robos,
Y los policías le aprietan las tuercas,
buscando alguien a quien echar la culpa:
“¿Recuerdas aquel crimen que ocurrió en un bar?
¿Te acuerdas que dijiste que viste el coche huyendo?
¿Te gustaría colaborar con la ley?,
Piénsalo, debe de ser a ese boxeador
al que viste huyendo aquella noche.
No olvides que tú eres blanco”.

Arthur Dexter Bradley respondió: “No estoy seguro”.
Los polis dijeron: “un pobre hombre como tú puede tomarse un respiro,
Te tenemos cogido por lo del motel y estamos hablando con tu amigo Bello,
Así que si no quieres volver a la cárcel, sé un buen compadre.
Le harás un favor a la sociedad,
Ese hijo de puta es un gallito cada vez más orgulloso,
Queremos poner su culo en chirona,
Queremos colgarle este triple asesinato:
Él no es Gentleman Jim.

Rubin podía derribar a un hombre de un solo puñetazo
Pero nunca le gustó demasiado hablar de ello.
“Es mi trabajo”, solía decir, “lo hago por dinero,
Y cuando está acabado, me voy donde me apetece:
A algún lugar paradisíaco donde la trucha nada en el arroyo y el aire es agradable
Donde pasear a caballo por algún sendero.”
Pero entonces le encerraron en prisión,
donde intentaron convertir a un hombre en un ratón.

Todas las cartas de Rubin estaban marcadas desde el comienzo:
El juicio fue una burla, no tuvo ninguna oportunidad.
El juez hizo que los testigos de Rubin pareciesen borrachos de los suburbios.
Para los blancos que observaban, era un vagabundo alborotador;
Para los camaradas no era más que un negro loco;
Nadie dudaba de que apretó el gatillo.
Y aunque no pudieron aportar la pistola como prueba,
El fiscal del distrito afirmó que fue el único autor de los hechos
Y todo el jurado blanco estuvo de acuerdo.

Rubin Carter fue juzgado engañosamente.
El crimen fue asesinato en primer grado, ¿adivinan quienes testificaron?
Bello y Bradley, y ambos mintieron más que hablaron.
Y los periódicos, todos continuaron el engaño.
¿Cómo puede la vida de un hombre
Estar en manos de unos cuantos locos?
Al comprobar que fue claramente incriminado en falso
No puedo sentir sino vergüenza
de vivir en un país donde la justicia es un juego.

Ahora los criminales con sus trajes y corbatas
Son libres de beber martinis y contemplar amaneceres,
Mientras, Rubin se sienta como Buda en una celda de tres metros:
Un hombre inocente en un infierno en vida.
Esta es la historia de Huracán,
Pero no terminará hasta que limpien su nombre
Y le restituyan el tiempo que ha cumplido
Encerrado en una celda, pero una vez pudo haber sido el campeón del mundo.

nota: imagen, el álbum Desire de Dylan, 1976. En él aparece el tema Hurricane, aunque había sido lanzado como single el año anterior. (nota2: el tema que estáis escuchando lo he tomado de www.radioblogclub.com)