miércoles, julio 26, 2006

Un Sueñecico...

`But I don't want to go among mad people,' Alice remarked.

`Oh, you can't help that,' said the Cat: `we're all mad here. I'm mad. You're mad.'

`How do you know I'm mad?' said Alice.

`You must be,' said the Cat, `or you wouldn't have come here.'

CHARLES LUTWIDGE DOGDSON (LEWIS CARROL): Alice in Wonderland (1865)


Imagina que caminas por una tierra árida, el suelo una arcillosa tierra de color ocre; caminas con el propósito de llegar a algún sitio, no recuerdas adónde.

De vez en cuando pasas al lado de alguna casa vieja y deshabitada, ruinosa. Con curiosidad caminas cerca de ellas y te fijas en pequeños detalles: carcomidas contraventanas cerradas, un arcaico carro abandonado, cristales rotos, tejados derrumbados por el paso del tiempo y el descuido.

Ves otra casa más y te acercas caminando. Te soprende porque ésta no está en ruinas ni mucho menos. Se trata de un bello y moderno chalé. Te acercas y miras en su interior a través de unos hermosos ventanales que hay en el piso de abajo: no hay nada viejo dentro, todo es nuevo, moderno, bien decorado, aunque no lujoso. También te das cuenta de que hay gente dentro. Gente vestida de blanco.

Y mientras, distraído, cotilleas un poco lo que se ve a través de los cristales de esa sobria mansión, sin darte cuenta, no sabes cómo( quizá porque eres un poco despistado), te has metido dentro de la casa. (Hala, toma allanamiento de morada).

Como has entrado en una casa que no es la tuya, haces lo más lógico: intentas enmendar el yerro buscando la puerta de salida para largarte de allí pitando, antes de que los amos te digan algo.

Encuentras la puerta.

Oh, pero te pones bastante nervioso cuando al cruzar el umbral de esa puerta, te engañas, y en realidad no sales sino que vas a dar a otra habitación del interior de la casa. Te asustas y, desorientado, buscas de nuevo la salida...

Al caminar rápido mientras la buscas, tropiezas con un par de esas personas vestidas de blanco que habías visto antes. Una mujer joven, morena, de pelo liso, lleva una bata blanca sobre camisa azul. De su cuello cuelga un fonendoscopio: es una médico.

Encuentras de nuevo la salida, pero al franquearla te vuelve a suceder lo mismo: apareces en otra habitación de la casa, y la salida está lejos... Te asustas mucho: ¡quieres salir!, pero sigues encerrado en la casa.

Te pones nerviosísimo (¡quieres salir!) , así que coges una especie de atizador o algo así, y, mientras buscas la salida y vas de una habitación a otra, empiezas a romper cosas: un jarrón, un espejo, golpeas en la pared...

Pero los habitantes de la casa también se asustan mucho, quizá tanto como tú, porque te estás comportando violentamente. Tienen miedo. "Dice que quiere salir", oyes decir a uno de ellos.

Entonces te das cuenta (y por eso te asustas aun más, y gritas, y al fin logras despertar), que estás loco, que aquella gente son médicos y enfermeros, que la de aquella "mansión" -y no otra- es la triste realidad, que te has puesto muy violento porque no comprendes la situación, y porque no puedes conseguir lo único que pretendes: salir de allí y volver a tu casa.
NOTA: imagen (pinchar para ampliar), El Cortador de Piedra (Der Steinschneider), de Jan Sanders van Hemessen (1500-1575), Museo del Prado, Madrid. La "extracción de la piedra de la locura" era una operación que se realizaba en la Edad Media europea para sanar a los locos. La piedra de la locura era, para los "médicos" de entonces, la causa de la demencia.... Hmm, ahora que me fijo, antes de despedirme, el pobre loco del cuadro, el paciente que tanto sufre, ¿No o se da un aire al Harvey Keitel?

Cuidaos mucho :)