viernes, diciembre 19, 2008

los audiolibros de Manu.

Nos gustan mucho los audiolibros (¡qué pena que no existieran los emepetreses antes, en nuestra época de estudiantes! La de horas de autobús que nos pegamos entonces y que hubieran resultado mucho menos tediosas).
Aunque aún no son muchos, cada vez va habiendo en la red más audiolibros disponibles, leídos por voz humana y en nuestro idioma.
En este punto es imprescindible destacar la labor que desde hace muchos meses hace en su blog mi amigo Manu. No sé cuál es su secreto (¿una pizquita de orégano?): tal vez el haber sido siempre aficionado a las tablas, y haber estado en un grupo de teatro hace que sepa modular muy bien la voz. O será por lo que se curra la edición, eligiendo música -con muy buen gusto por cierto-, e integrándola perfectamente en la locución. O acaso por las historias y autores que elige (Poe, Cortázar, Juan Ramón Jiménez, Millás…).

El caso es que las audiohistorias de Manu molan. La Asociación Nacional de Heladeros/Turroneros las recomiendan mucho. “No tienen nada que ver con postres congelados o navideños, pero somos una asociación seria y sabemos reconocer lo bueno”, nos dice Miko Delaviuda, presidente de dicha asociación. Y diez de cada nueve dentistas también dicen que es recomendable llevar un Manulibro en el MP3. Tome nota, señora.

Los Audiolibros de Manu (Enlace)

22 comentarios:

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hola
copio y pego una CARTA AL DIRECTOR aparecida en ELPAIS de hoy, que emociona porque es muy sincera y dice verdades muy grandes. Saludos.
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El ocaso de la ciudadanía

JUAN ESTEBAN RODRÍGUEZ ESPINOSA - Getafe, Madrid - 21/12/2008

Soy, supongo, lo que los norteamericanos denominarían como white trash, basura blanca; 35 años, blanco, español, hijo de campesinos andaluces emigrados con lo puesto a Madrid en los sesenta: indefensión, extrarradios, habitaciones de alquiler, un pisito de 40 metros en una barriada obrera de Getafe, la capital del sur. Empleado modesto a media jornada como auxiliar administrativo; estudiante voluntarioso aunque mediocre de física en la UCM; mi-nusválido físico, discapacitado, como quieran. Perspectivas: ir tirando, sobreviviendo en casa de mis padres, observando con una ternura pudorosa, inevitable, su lento deterioro, el mío propio; me sostienen la literatura, algunas músicas muy tristes (Pärt, Lygeti), ciertas ensoñaciones disparatadas e inconfesables, algún amigo bueno de verdad, el estudio de algunas disciplinas deslumbrantes de la física matemática y algún que otro proyecto literario siempre postergado, poca cosa en fin: soy carne de cañón, material fisible, basura blanca.

Lo asumo. Anhelos: me gustaría que mis padres dejaran ya de trabajar, van siendo mayores, 63 años: trabajos ingratos, duros, mal pagados, albañilería, limpieza de casas de otros. Es hora de que descansen un poco. Me gustaría, además, terminar la carrera.

Creo que no parecen ambiciones desmesuradas. En verdad son irrealizables.

En mi barrio de Getafe, y supongo que en otros muchos de toda España de similar condición (esos que sólo salen en los Españas directos cuando hay una muerte en el tajo o cuando asesinan a alguna criatura), no existen o se diluyen en la nada derechos de ciudadanía básica a los que los de mi clase social creíamos cándidamente optar. Ejemplos: no existe ya el derecho a descansar por las noches, cualquier grupo de desalmados puede organizar una fiesta de borrachera y música impunemente; las calles son una pocilga, la seguridad en el trabajo y en la vida inexistente. La sanidad y la educación pública se deterioran a ojos vistas. Los malos modos del personal de la Administración rozan lo vejatorio.

Me encuentro desprotegido, estafado. Hagan algo. Personajes tan nefastos como Pedro Castro o la casta política en general tendrán algo que ver.

Muchos de "los tontos de los cojones" que votan a la derecha, según Castro, no viven en Serrano, están desertando de una socialdemocracia que se muere de corrección política, de falso progresismo de millonarios que no tienen ni idea de lo que es la vida real para sus votantes naturales.

Coco Becerra dijo...

Aunque comparta con Juan el gusto por Ligety y la obligatoria perspectiva de ir tirando, esta carta suya me parece el grito desengañado de alguien que creyó que una alternativa política podría ayudarle. Lo que me parece peor es que, seguramente, sigue creyendo que otra alternativa política puede serle favorable: el movimiento lógico sería el pendular, irse al otro extremo; desplazamiento que si tuviera algo de espasmo demagógico beneficiaría a otros tantos apoltronados en los sillones de enfrente. Aunque haya alternativas peores, siempre las hay, no puedo confiar en ninguna porque todas mantienen las diferencias de clase -digan lo que digan los idearios, las cúpulas de poder y sus cortesanos favorecidos se mantienen- y contra eso no se puede oponer otra cosa que el egoísmo y la abstención sino la abstracción; capacidades o defectos de los que los débiles podemos permitirnos poca cantidad, como de todo lo demás.
Lo siento pero no me emociona la carta, debe ser porque no me reconozco votante natural de nadie. La realidad es que he votado tan pocas veces que no me siento votante; y he comido tantas conservas que ni siquiera me encuentro natural. Debo tener ya más de producto industrial químico-farmacológico que de humano.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hula, Coco:

lo poco que he escuchado de Ligety me desasosiega...

Creo que no es eso lo que quiere decir... A nadie va a arreglarnos la vida ni Jesús Caldera, ni Javier Arenas, ni Llamazares, ni Rosa Díez.

Yo tiendo a abstenerme también o a votar en blanco... (aunque últimamente voto al partido de mi amigo Manuel ) pero parece que fastidia que unos que en teoría deberían mirar más por los obreros (quieras que no, sí tiene razón en que los de clase baja o media-baja somos votantes naturales de los partidos de izquierdas; yo sí me siento "votante natural" del PSOE), abandonen algunas políticas sociales, o no sepan ver los problemas reales de los ciudadanos porque viven una falaz realidad distinta, muchas veces creada por ellos mismos.

Saludos y gracias por tu (siempre interesante) comentario.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Ligeti, Ligeti

Coco Becerra dijo...

Eso quería decir, Ligeti e ir tyrando.

http://www.marca.com/edicion/marca/nieve/es/desarrollo/1190351.html

M. Imbelecio Delatorre dijo...

ah, jeje, gracias por el enlace, porque es difícil que entienda cualquier chiste relacionado con el deporte. felices fiestas de zampar mucho.

queuner dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
queuner dijo...

Hola. Pues a mí me parece una carta de desahogo, producto de una frustración que poco tiene que ver, me temo, con la política. Que tendrá su parte de razón, pero no creo que le pueda echar la culpa de que no acabe la carrera ni la novela del siglo al ruido que hay en la calle. Al final se trata de ir tirando, en eso estamos todos. Ahí estoy de acuerdo con Coco, y también en lo de Ligeti, a ratos, cuando no le da por los ruidos raros con la garganta y eso. :D

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Hola, Queuner:

gracias por tu comentario.

Sí, el chaval no tiene una vida fácil... y se le nota en la carta... pero no me parece que echa la culpa de que no acabe la carrera al ruido de la calle... y sí la culpa del ruido de la calle a altas horas de la noche, y de otros problemas que en teoría sí tendrían solución ( inseguridad ciudadana, desmantelamiento de la sanidad pública, empobrecimiento de la educación pública, etc...), a una clase política que pasa de todo.

Sí, de eso se trata, de ir tirando (pensaba que los demás teníais alguna otra receta, o un par de ases debajo de la manga; pero veo que usáis el mismo remedio que yo).

Coco, Queuner, pues que sigáis tirando, vosotros y los vuestros, muuuchos años, hombre.

Coco Becerra dijo...

¿Los míos? Coño, Imbelecio, ¿a quienes te refieres? Supongo que a la familia, la gata y el caracol. Pero, si ves más allá, dímelo. A ver si me entero de una vez de quienes son "los míos", que iré corriendo a pedirles dinero.

Ñoco Le Bolo dijo...

Pues esa carta, como grito o como lo que sea, representa a una parte significativa del personal que ni siquiera se entera de su situación.
Y resulta triste observar que los que naturalmente debería apoyar a la ciudadanía "normal", escudándose en estrategias y racionalidades terminan siempre favoreciendo a los mismos.

Y Ligeti... ¡que raro! Nunca había conocido a nadie que supiera siquiera de su existencia. Ahora, en un abrir y cerrar de ojos, con deleite veo que existe (pese a que el 16 de Octubre publiqué un post con un tema suyo)

Dadas estas indigestivas, e indigeribles fechas...

Salud!!!
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Coco Becerra dijo...

Ñoco, no saquemos las post-olas que la liamos:

http://cocobecerra.blogspot.com/search?q=ligeti

M. Imbelecio Delatorre dijo...

HOLA, Ñoco:

a mí no me cuentes entre los melómanos estos... yo de Ligeti sólo conozco ¿el requiem?, lo que sale en la banda sonora de 2001, de Kubrick, cuando se ve el monolito en la luna. y para de contar... y alguna vez que pusieron algo en Radio Clásica...

¿quiénes son la ciudadanía "normal", quiénes son "los mismos"?

a la clase social a la que pertenece ese chico, que es la mía, la del españolito currante de familia obrera, "los mismos" y "los que no son los mismos", le dan por saco de igual modo...

sí, quizá se equivoca al sugerir un voto a la derecha. pero es una realidad que hay gente humilde que vota a la derecha (por ejemplo hastiados por una inmigración, clara competidora de laa clases bajas en el acceso a los servicios públicos...; competidores esos extranjeros, por cierto, a los que yo no echaría la culpa, sino a la imprevisión de los políticos por no dotar de suficientes recursos a la sanidad y escuelas públicas.)

El caso es que es perfectamente comprensible ese fenómeno de una clase obrera que acabe pasando ir a votar, o incluso, cabreada, termine votando a la derecha, cuando se ve decepcionada por los que supuestamente son los que defienden sus intereses (al menos la O de las siglas de PSOE aún no la han quitado).

Y por supuesto no son "tontos de los cojones", como dice el alcalde de Getafe.

Algunos políticos se han vuelto demasiado pijos como para comprender sus problemas.

Salud para ti también.
***
coco: pensaba que la gata era un gato; y el caracol (al que pude ver en youtube)... bueno, ese me imagino que cambia de sexo cuando le da la gana, el muy pícaro.
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¡joer, qué friqui es esta gente...! ¡así da gusto! ahora compiten a ver quién Ligetea más.

Coco Becerra dijo...

Imbelecio, el caracol al que viste en Youtube pasó a mejor vida; así que este al que me refiero es una nueva adopción (está ansioso por enseñar los cuernos babosos por la tele). La gata ha sido gata siempre, no creo que se haya operado, aunque tal vez me haya referido alguna vez a ella con el genérico y poco apropiado "gato".
Por mi parte, sigo sin saber quienes son los míos, aparte de ellos y la costilla. Más cuando los currantes pobres encuentras excusas a la primera de cambio para votar a quienes no serían su elección "natural". Para mí el problema no es de falta de previsión sino de latrocinio secular por parte del hombre blanco hacia el indio piel roja y el negro piel negra; si no los dejan vivir en su tierra, a la que esquilman para su provecho personal, en algún lugar tendrán que buscarse la vida. Esos ladrones intercontinentales históricos son quienes han venido cenando engalanados, siglo tras siglo, con los políticos que nos gobiernan sean del partido que sean; ellos son los prohombres de la patria, quienes levantan el PIB del país por el módico precio de hundir la economía de las naciones vecinas. Y los hay tanto de derechas como de izquierdas, igual que hay creyentes en uno y otro lado. Y son ellos mismos los que se llenan la boca hablando de solidaridad y tolerancia para con la inmigración.... Ya no me parece absurdo, hipócrita, ridículo o contradictorio; simplemente, es así.
Hasta donde pueda evitarlo, yo no juego, compadre; no me da la gana justificarlos metiendo un papel cada cuatro años en una caja. Y sí, hay peores opciones, desde luego, siempre las hay. Pero también las hay mejores. Personalmente todavía no tengo (aunque no pierdo la esperanza de que me crezcan) los cojones para irme a una isla del Pacífico, que es lo que me gustaría; vivir de los cocos y del pescado que cogiera y llevar poco más que un sombrero puesto. Colectivamente ni siquiera tenemos cojones para imaginar que es posible desmembrar esta península y convertirla en una isla del Pacífico o, aunque fuera, del Mediterráneo. Y hay demasiada gente que no lo querría, tampoco.

Lo de Ligeti, mira, es que las suspicacias me ponen cachondo. Pero me parece que eso ya lo sabe Ñoco.
Y hablando de suspicacias, no creo que haya nada de lo que presumir por haber nacido en una familia de clase media o baja; cuando no se tiene la suerte de nacer en buena cuna, no se tiene y ya está. La mayoría somos desgraciados, pero no esperes que encima me sienta orgulloso de ello. Sólo hay algo que me huela peor que esa vanidad sin sustancia, y son los aires de quien cree tener méritos ganados por haber nacido libre de esa desgracia tan vulgar y prosaica en nuestro acomodado primer mundo como dramática en los otros mundos que existen por ahí fuera.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Hola, Coco…

1. No sé si estoy orgulloso o no de ser de clase proletaria(me imagino que quizá un poco)… lo que sí sé es jamás tuve ninguna envidia por no haber nacido “de buena cuna”...
2. No sé muy bien a qué te refieres, (aunque dado tu cabreo, me parece que sí) pero a Ligeti lo conocí cuando murió, hace tres o cuatro años, y hablaron de él durante todo el día en Radio Clásica. No escucharía ese tipo de música porque me pone nervioso… Ah, uno de los preceptos que intento seguir es no mentir nunca… incluso en las pequeñas cosas… Eso a veces, me causa daño más que provecho... porque mentir en determinadas cosas puede ser provechoso en muchas circunstancias... pero no sabo, qué le voy a hacer. así que cachondéese suspicazmente, si quiere.

En realidad me importa un pito lo que penséis de mí tú, Ñoco, o Enriqueta la Verdulera… Si me importara no publicaría en el blog muchas cosas que publico a veces, con el careto arriba a la izquierda.
3. Mis comentarios no son en contra de la inmigración, y estoy de acuerdo contigo en que en muchos casos es terrible de lo que huyen… Pero ni tú mismo, que irías a vivir a esa isla de cocos porque no crees en el sistema (joer, macho, qué fácil se dice, ¿verdad?), que eres tan solidario que hasta escribes comentarios como ése a los que no consideras que lo son tanto, ni tú, digo, estarías dispuesto a perder unas cuantas de las muchas comodidades que tienes, sólo para que toda la población mundial tuviera las básicas (¡ojalá tuviéramos todos las básicas cubiertas, por cierto!). No me lo creo.

Sí, cada día pienso en la inmensa suerte que tuve de nacer en un país rico, o en la época en la que vivimos (y también que ojalá no hubiera hambre, dolor, guerras, sufrimiento, injusticia en el mundo). Pero por nacer en un país desarrollado no soy culpable de que el hombre blanco haya esquilmado o esclavizado durante siglos al indio y al negro, de que haya hambre e injusticias en el mundo… O de que en esos mismos países el negro también explote al negro, y el indio al indio... ¿en mi débil mano está cambiar alguna de esas cosas terribles? Creo que no…
4.- ¿desmembrar el país? Sí, es una opción como cualquier otra… Por mí que no quede… pero, ¿para estar mejor o peor que ahora? ¿a qué te refieres, a organizarlo por ejemplo en pequeños Estados haciéndose la puñeta unos a otros? Para eso ya estamos bien ahora, hombre.
Saludos, es tarde, y hay que madrugar.

Coco Becerra dijo...

1- ¿No sabes si estás orgulloso de lo que eres? Pues ya tienes una edad como para tener una cierta idea.
2-Lo de Ligeti iba por Ñoco. Que te lo apropies me parece muy bien. O no. Pero si me importase un pito lo que pensáis tú o cualquiera que comenta aquí o allí no comentaría en ningún sitio...En fin, supongo que con el tiempo y una caña o dos gintoncis a mí también me importará menos que nada.
Por cierto, pareces muy orgulloso de enseñar una foto con una cara de lo que parece una persona humana. Enhorabuena. (Cabe la posibilidad de que no sepas si estás orgulloso de esto o no. Es cierto)
3- A ver, a lo que yo estaría dispuesto a renunciar por lograr esto o aquello es algo que sólo sé yo, macho* (*Cuánto tiempo sin oírlo. Desde la escuela. Es refrescante, casi enternecedor). Y por cierto, me parece que lo que creas o no de los demás no retrata tanto a nadie como a ti mismo.
Si no está en tu débil mano cambiar nada, no veo qué sentido tiene publicar una carta como esta, que cuando menos parece buscar crear una cierta opinión... (En realidad, en la carta se piden acciones....Es igual. Igual que todo lo que no entiendo y a lo que no juego)
4. ¿Desmembrar el país? Yo digo "toda la península" y tú escuchas "esta península hecha pedazos". Yo hablo metafóricamente -poéticamente ya hablaba de ello Saramago en "La balsa de piedra"- de descolgarse hasta donde se pueda del ritmo frenético consumista occidental -cosa no imposible, los países nórdicos tienen políticas efectivas hasta donde los holdings comerciales se lo permiten- y tú entras a un trapo que no te he enseñado, el de las estupideces nacionalistas... Por favor, eso que tienes en el oído y que te impide escuchar lo que te dicen es para sacarle el polvo a los muebles.

Feliz Navidad y próspero Merimée, Imbelecio.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

paso de contestar a tus burlas y demás...

feliz navidad para ti también

queuner dijo...

No me gustaría meterme sin querer en vuestras rencillas que seguramente vienen de atrás y fijo que se arreglarían con unas cañas, pero quiero aclarar un poco el sentido de mi mensaje de ayer. Personalmente no estoy orgulloso ni dejo de estarlo de mi procedencia social: me limito a ser consciente de ella y trato de tenerla presente como un dato relevante que condiciona mi posición en y respecto al mundo. Si me disgusta la carta es porque exhala un tufillo a extrema derecha muy desagradable. Elevar el resentimiento personal a categoría política es bastante peliagudo, tanto como poner en el mismo nivel y en el mismo párrafo el deterioro de la educación pública y el ruido que hacen los vecinos (que son unos borrachos desalmados) o el tema de la inseguridad ciudadana (que, digan lo que digan, en España está lejos de ser un problema de primer orden, incluso en Getafe). Como análisis político, la carta no es gran cosa y, lo que es peor, me da la sensación de que, más que justicia social, lo que está reclamando este señor es "ley y orden". Por cierto, el apelativo "white trash" en EEUU suele gustar bastante a quienes lo reciben, porque deja claro que serán basura pero, por lo menos, no son basura negra.

Pues eso, saludos y felices fiestas, dentro de lo que cabe. Mi propósito es mantenerme ajeno al jolgorio de estos días, pero no hay manera y lo cierto es que cada vez me da más asco la navidad; acabaré pidiendo la deportación de Papá Noel y su puta madre :D

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hola, queuner.
gracias por tu aportación.
yo no consigo ver ese aura de extrema derecha en la carta...

gracias por la aclaración de "white trash"; entendía que era simplemente una forma despectiva de llamar a un segmento de la población.

saluddos

Ñoco Le Bolo dijo...

Posiblemente ha habido más de un malentendido. No tenemos muchas posibilidades de tomar una caña juntos pero...y por si sirve de algo...
Quede claro que sin poseer ninguna verdad, prefiero definirme como "rojo color de la esperanza", ciudadano del mundo y ajeno a trapos colgando de altos mástiles.
Prefiero estar alienado y alineado con la clase peor tratada (adjetivos aparte).
La cuna solo marca a quién desea ser marcado.
Y sobre Ligeti... para mí ha sido un descubrimiento de hace solo unos 18 meses. Solo quería celebrar el hecho de que no era un absoluto desconocido... como me parecía. Y.. sobre gustar... cada música tiene su momento... trato de encontar ese momento.
Bueno, nada más por este año... y en el próximo no escribiré tanto... que desgasta.

Salud y buenas digestiones a todos
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queuner dijo...

A ver, no quiero decir que el autor de la carta sea de extrema derecha, pero sí que muestra una serie de ideas o de asociaciones ciertamente sintomáticas, y por eso me parece muy interesante comentarla. Es de manual. Empieza presentándose como basura blanca (fíjate qué importancia tendrá su pigmentación para lo que nos está contando), incide en temas que, en principio, no parecen tener demasiada relación con su situación laboral o familiar: la suciedad de las calles o la inseguridad ciudadana (me pregunto si es que no termina la carrera porque alguien le roba los apuntes) pero que son obesiones recurrentes de un discurso político muy concreto, y los mezcla de forma indiscriminada con problemas reales que igual merecen un tratamiento más serio. Vive con sus padres en un piso de 40 metros cuadrados y no dedica ni media palabra a la situación de la vivienda, sufre algún tipo de minusvalía y tampoco habla de la Ley de Dependencia... yo diría que interpreta su situación desde una perspectiva equivocada. Y ya lo que me descoloca del todo es que se muestre preocupado por la sanidad pública y al mismo tiempo parezca estar de acuerdo con quienes votan al PP en la Comunidad de Madrid. Cosa más contradictoria, oye.

José Manuel Torres dijo...

Gracias, aun no lo habia visto