martes, mayo 13, 2008

la incomparable historia de Grabielano y Palomba

En Argüébanes, provincia de Cantabria, vivía Grabielano, modesto ganadero a quien la vida sonreía porque estaba pura, idealmente enamorado de su vaca Palomba.




Flotaba el espíritu del ganadero en las más altas esferas del platonismo, puesto que el único contacto físico que había entre los dos amantes era el del ordeño diario... Y éste hacíase con un recato difícil de imaginar para quien no haya estado tan puramente enamorado como lo estaba Grabielano.


Una mañana, empero, se quebró la copa colmada de felicidad de la que bebía el ganadero. Zeus, el dios inmortal de los gentiles, acertó a pasar por Cantabria a lomos de una nube. No sólo los hombres aprecian la hermosura de las hembras bóvidas: los poetas nos cuentan que Zeus, dios cachondo e iracundo, acometía sin prolegómenos románticos cualquier tipo de hembra, ya fuera diosa, mortal, vegetal, mineral, isósceles, o persona.

Bajó de la nube el dios y para el amancebamiento con el bóvido tomó la forma de... tomó la forma de... no sé... de un ciervo volante gigante mismamente:




Gabrielano tuvo la mala suerte de presenciar tan sórdida escena.


El labriego, herido en su honor (y sobre todo en su corazón), desafió a Zeus a un duelo.
-¿ Con qué arma, florete, pistola,...? - preguntó el dios, ya otra vez con la forma de Zeus propiamente dicha, sin molestarse en esconder una mueca burlona.
-¡Con la que quieras, me da igual, pero elige cuanto antes! - respondió lleno de ira el pobre Gabrielano.
-Escojo rayo pues - dijo el tonante, casi riéndose.
-¡Sea!

Gabrielano cayó en la trampa: él no podía producir ni rayos ni demás descargas electrostáticas. El duelo le condenaba a la muerte sin remedio.
Pusiéronse de espaldas el uno al otro. caminaron diez pasos y se dieron la vuelta. A pesar de que la fuerza de su amor era monumental, el de Argüébanes apenas pudo producir una pequeña calambre, una invisible chispa. Zeus daba grandes carcajadas. Finalmente, cuando se cansó de burlarse, decidió destruir al mortal con un tremendo rayo.
A Gabrielano se le ocurrió la forma de salvarse: volverse ateo de repente.

Zeus desapareció, y con él la amenaza presente. Pero, al ser la religión la base de su sistema filosófico, de la representación que del mundo se hacía Gabrielano, desapareció también de golpe la realidad de las cosas, y el cántabro se vio de pronto abismándose sin remedio en un vacío de negrura infinita...

Pasado un tiempo de atroz angustia, la razón vino en ayuda de este nuevo Robinsón filosófico. Ello fue que encontró un pilar firme, una base a la que sujetarse y comenzar los cimientos de la reconstrucción.

Y de esta verdad primera, las matemáticas, fue deduciendo las demás verdades. Al cabo tuvo un sistema que le sirvió para representarse un mundo casi exactamente igual al anterior que había perdido... salvo una pequeña diferencia: en los impresos de la declaración de la renta de su nueva forma de ver del mundo no cabían las equis para donaciones a la Iglesia católica.

9 comentarios:

M. Imbelecio Delatorre dijo...

¿y Palomba? ¿Qué fue de Palomba la ingrata? Aún anda, dicen, triscando por los valles cántabros, digiriendo placenteramente con sus cuatro estómagos esa hierba esmeralda..., ¿recordará la hermosa de pérfido corazón los cariñosos ordeños de Grabielano? Quién sabe... Quién sabe lo que las vacas recuerdan

Yayo dijo...

Palomba era parte de aquella relidad platónica que desapareció con todos los dioses del mundo ^^

Ñoco Le Bolo dijo...

Pobre Palomba. En la nueva realidad de Gabrielano era una paloma pichoncita pero e´l no llegó a escubrirla.
Enfadado, dedicó toda su energía a crear nuevos Zeus a los que seairar con equis rojas.
Ahora Zeus llora en las esquinas porque se le está acabando el dinero para tabaco. Ya no le quedan ni humos.
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Pos Pata: No se me acerque usted a Cantabria que tengo una navaja capadora.

carlota dijo...

¿Palomba la ingrata? yo diría Palomba la desafortunada, que tuvo la desdicha de dar con dos idiotas, por no decir algo peor: uno que se la cepilló vilmente (o violó)sin darle opción a decir ni mú, ni a rebelarse contra tal atropello. Y el otro... primero, presenció la escena y no fué capaz de hacer nada? segundo: mucho amor platónico e idílico, y resulta que a las primeras de cambio la baja del pedestal sin ella tener culpa alguna!
Pobres Palombas de este mundo... y afortunadas si son vacas, y afortunadas si no tienen memoria, y afortunadas de pacer tan verde hierba, y afortunadas las que den con un toro, que de dioses y hombres, visto lo visto...

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Floro habla de "Gabrielano", mientras que Plutarco usa "Grabielano" en unas ocasiones y "Gilivio" en otras. Por eso (y sobre todo porque nos confundimos) hemos usado esa doble nomenclatura al acometer la penosa tarea de historiar de forma veraz este poco conocido hecho del reciente pasado argüebanesaico.

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yayo: aunque los dioses desaparezcan, sería nefasto que desapareciesen los ideales...: el arte, el progreso, la belleza, la justicia, la libertad, la igualdad, etc. siempre serán ideales. La humanidad será tanto más feliz cuanto más se acerque a ellos, aunque nunca los alcanzará.

Ñoco: por favor, traslada a todos los vecinos de Cantabria el agradecimiento por la ayuda prestada en el rodaje de esa historia filmada en Sanjenjo.

Carlota...: me parece percibir que atribuyes cierta "mala intención" a una cosa que está hecha sólo para hacer reír con chistes "tontinteligentes". Lo único "verdadero" que hay detrás de esa tontería y en otras que escribo... es que intento caricaturizarme, burlarme de mí mismo.

Por supuesto nunca de nadie más... Ah, recuerda que Palomba, por mucho que supongas otra cosa, es una vaca. un beso.

carlota dijo...

Sr.Imbelecio: por supuesto que sé que habla usted de una vaca, yo no había supuesto otra cosa, pero creo que alguien tenía que defender su buen nombre y buen hacer... quizás el estar rodeada de ellas me sensibiliza de una forma especial con esta historia. Y me parece estupendo que se autocaricaturice, yo también lo hago :), y ay del que no empiece riéndose de uno mismo. Un beso!

Manuman dijo...

Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Maria dijo...

Si, si, vale, vale, Don Imbelecio, usté explíquese todo lo que quiera pero nuestra Palomita cantabrona ha sido vilmente acosada y vulnerada machísticamente. Para resarcirnos de tal vileza deberá ustéd, con premura, reparar la acción al menos equilibrando la situación con producción imaginativa entre paisanuca y toro bravo bien bragado. Cúmplase la ley.

Alma Cándida dijo...

Qué habilidad para pasar de un punto otro sin caer en la incongruencia, aunque parezca que la roza... (esto, de buen rollo, ein).

En realidad es un alarde de virtuosismo o a usted, señor mío, lo han embrujado (benéficam,ente) las musas...

Los saltos temáticos son sorprendentes, la trama, de ningún modo previsible, y una vez releído el relato, perfectamente urdida; está usted en estado de gracia, Sr. Imbelecio. No se me quejeeee, ya quisiera yo...

Si fueras futbolista, serías Pelé, Manué.

Besos.

P.D. No insisto en lo de Palomba, que ya comentaron otras contertulias, porque a mí también me pareció que como poco era un cabo suelto de la narración (en fin, eso pasa en los mejores peliculones de Hollywood, cuando entran en la sala de montaje), pero bueno, así el relato es más ingrávido (suelta lastre: una vaca :)).