viernes, febrero 24, 2006

Conversación de madrugada (Cuento).

Conversación de Madrugada (Cuento)

-…En efecto, no puedo dormir… las malditas chinches…, ¿y usted?
-Yo tenía que meditar cierto asunto... A propósito… he oído decir que unas friegas con coñac en los brazos y en las piernas, y las chinches no chinchan.
-Créame, si tuviera coñac dormiría tan profundamente como mi abuelo, que en paz descanse... eso sí, nada de perder tiempo con friegas…: interiormente se distribuye mejor por el cuerpo…
- (sonríe) Sí… y además da calorcillo, que en noches como esta se agradece. Pero, ahora que recuerdo… siempre llevo un recipiente conmigo porque soy propenso a los vahídos, ¿sabe usted?. Tenga, sírvase… no es coñac, sino aguardiente… pero supongo que el efecto antichincheico es parecido…
-Se agradece, hombre… (bebe y tose)…. Hmmm. ¡Qué vivificante!… … …Bueno, pues mi insomnio pronto estará curado… ¿y el suyo?
-Ah, el mío… el mío no se curaría ni aunque esa petaquita estuviese llena de mítico nepente.
-¿Y eso?...; ¿puedo hacer algo por usted?
-No, no puede… En realidad nadie puede… y trato en vano de evitar lo inevitable…
-Puede contarme su problema si quiere… dicen que alguien que le escuche a uno ayuda a desahogarse… Yo no tengo sueño, y aquellas fieras de mi habitación bien pueden pasar media hora sin alimentarse.
-Oh, gracias… gracias… ¡cuánto agradezco su ofrecimiento! Pero… no me creería… si se lo cuento… no, no lo comprendería… se burlaría…
- Mírelo de este modo…: estamos en este hospiciucho: por la mañana temprano, dentro de tan solo unas horas, cada uno proseguirá su viaje alejándose de este gris lugar y no volveremos a vernos más… En cuanto a lo de burlarme: no tengo por costumbre reírme de quienes me invitan a un buen trago de aguardiente...
-Oh, gracias de nuevo… pero… algunas cosas… las palabras no las… no las expresan…no…, como si el cerebro percibiese algunas impresiones interiores tan tenuemente que luego el reverbero en nuestra cabeza no tuviese la suficiente fuerza como para formularlas en palabras… tan solo en débiles pensamientos sin ilación, que somos incapaces de compartir con otra alma… …Yo… Yo rara vez consigo dormir… sí… rara es la vez… puedo dar una cabezada en el tren, puedo dormitar en la línea durante unos minutos, pero dormir, lo que se dice dormir, por la noche y como es de ley… nunca… No recuerdo cuando fue la última vez que eché un buen sueño…
-¿Y la razón…?
-La razón… supongo que… la razón es que… no hay razón. Quiero decir que es un mal como cualquier otro, y no tiene explicación… Una vez leí en El Moderno Ilustrado que había una mujer en Toulouse que no podía hablar porque… se le había olvidado. Sí… una mañana se despertó, y ya no podía hablar… Y por más que lo intentaron, no pudieron enseñarle de nuevo… pues bien, a mí se me ha olvidado dormir… ¡no sé dormir!; y llevo años sin hacerlo.
-Eso es que es V. nervioso. ¿Ha ido al médico?
-¡Claro!…. Los médicos… los médicos sólo saben recomendarle a uno que cambie de aires y vaya durante un par de semanas a tomar las aguas a un balneario, que, ¡oh, casualidad!, regenta un pariente suyo…. …. …. De todas formas… lo de dormir… se acostumbra uno a no hacerlo como se acostumbra a no oír el que se ha quedado sordo por la fiebre... A lo que no me acabo de acostumbrar es a lo otro.
- ¿A qué se refiere?
-Pues que… mis nervios desde hace meses están más… más excitados aun… mi estómago no me deja en paz… beber un vasito de leche es para mí últimamente como beber un largo trago de vitriolo… mi pelo se me cae a mechones… pierdo salud sin estar enfermo, ¿entiende?... y no puedo parar de viajar.
-¿Es usted tratante?
-No… no tengo oficio… el dinero no es problema para mí… vivo de unas rentillas que tengo… Viajo para huir de lo otro… me parece que si no paro de viajar, aunque sea sin propósito: hoy en Sevilla, mañana en Madrid, dentro de tres días en Gijón, la semana que viene en París… luego quizá a Italia… Me parece que si viajo mucho, digo, voy por delante de mi mal, ¿sabe?: no puede perseguirme… porque así casi nunca sucede…. Aunque últimamente, ¡ay!, últimamente ha empezado a ocurrir también cuando viajo… por eso debo aumentar el ritmo de mis viajes… ¡debo viajar más en menos tiempo!¡sí, esa es la solución… e improvisar más: ¿hoy Roma? Bien, la semana que viene, Praga… y, apenas piso esa ciudad, vuelta a España… y luego Londres… ¡sí… debo hacerlo así a partir de ahora…!
-Ejem… aunque malamente, le venía siguiendo… pero he de reconocer que me he perdido por completo… ¿de qué huye?
- ¡Por el amor de Dios…! ¿no ha quedado bastante claro?¡ Huyo de… de la catástrofe… del total derrumbamiento… de la locura…! ¡Huyo de esas pesadillas que tengo despierto, puesto que no duermo…! ¡De esas malditas personas que me hablan y luego desaparecen, porque no existen sino en mi cabeza… y que me hacen gritar, y desmayarme, y perder el control…! ¡Ah, Dios santo…!, ¡otra vez me falta el aire! ¿Adónde se ha ido? ¿con quién estaba hablando? ¡¡Bien sabe de qué huyo… huyo de usted, caballero!!



NOTA: imagen, Ruptura de Remedios Varo.