viernes, abril 18, 2008

Leer, ¿para qué? (Diálogo)

Gilichorradas celebra el Día del Libro 2008 con la publicación de dos entradas. La primera de ellas es este diálogo en el que exponemos algunas de nuestras ideas sobre la lectura de libros de ficción: que no tiene utilidad ... pero sin embargo la lectura tiene su aquel.
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-No entiendo por qué lees, qué provecho sacas de ello…
-Y yo no entiendo por qué no lees.
-¡Fácil!: porque aburre y no sirve para nada. Y menos en la época en la que estamos...
-¿Te aburre? A lo mejor no lo has intentado o no has dado con el libro o el autor adecuado. Para gustos, colores… (autores, quiero decir).
-No, no, no es eso. En el instituto tuve que leer 4 ó 5 libros (por cierto, aburridos de narices), así que sí que lo he intentado.
-Hombre, en el instituto a mí me pasaba como a ti: no es lo mismo si uno está obligado a leer algo; sólo por eso mismo tiene bastantes probabilidades de no gustarle. Además tus gustos no tienen por qué coincidir con los del profesor, que es el que escoge el libro.
-Bah, como quiera que sea, leer libros hoy día, cuando se puede acceder más rápido y mejor a todo tipo de datos, información e historias emocionantes contadas audiovisualmente, es (y perdona que te lo diga), un poco anacrónico. Una antigualla como el sombrero de copa. Y también, como el sombrero de copa, acabará desapareciendo.
-Pues me parece un poco triste que digas eso… y creo que te equivocas bastante.
-¿En qué? ¿En qué me equivoco? ¿Qué emociones encuentras tú, qué es lo que hay de provechoso en leer libros que no pueda uno encontrar –más y mejor- en Internet, cine, videojuegos, revistas divulgativas, etcétera?
-Bueno, no contrapongo la lectura a esas otras formas de ocio, que también me divierten mucho… Ni tampoco me creo, por leer, más “listo” que alguien que no lee. Es simplemente una afición a la que dedicar el tiempo libre. Pero la lectura tiene un encanto especial que difícilmente puedo explicarte si no lo sientes… Es como intentar explicarle las maravillas de la fabada a alguien que no le gustan las fabas.
-¿Luego reconoces que en un sentido práctico la lectura no sirve para nada?
-No, no sirve, creo que ya te lo dije alguna vez; yo al menos jamás le he encontrado utilidad alguna que no fuera la de pasar el rato: ni me han servido los libros – y hablo de novelas fundamentalmente, aunque también si quieres de libros de filosofía, historia, ciencia, etcétera- para mejorar mis habilidades sociales, ni para mejorar en el trabajo, ni para tener digestiones menos pesadas, ni me han enseñado a dormir mejor, ni me han dado ningún tipo de orientación en la vida, ni me han ayudado a conocer mejor a las personas reales… No por leer Rojo y Negro, Ana Karenina o La Regenta voy a aprender a enamorar a hermosas jóvenes; El Quijote no va a ayudar a reciclar mi idealismo; La Odisea no me enseñará a enfrentarme a las desdichas con entereza; Robinsón Crusoe no me va a enseñar a sobrevivir en un ambiente hostil o a encontrarme mejor estando completamente solo; ni Los Tres Mosqueteros ni La Isla del Tesoro van a infundirme valentía…
-Bueno, tal vez para todo eso que dices, los libros de autoayuda…
-Los libros de autoayuda sólo autoayudan al caradura que los escribe a engordar su cuenta bancaria a costa de la ignorancia o desesperación ajenas…

-¡Je, je! Luego reconoces que los libros no sirven para nada… ¿y sigues leyendo?
-No, no digo que no sirvan para nada… Digo que no tienen utilidad práctica. No es lo mismo. De hecho sirven para mucho: para pasar muchos ratos divertidos, agradables. Miles de horas.
-Eso mismo dices del cine y de los videojuegos…
- …Y para visitar lugares, pensamientos, razones, épocas etc. que de otro modo no podrías conocer. Para soñar con cierta intensidad sin esperar a estar dormido; para que tu imaginación, anhelando volar, en lugar de entregarse al ocio vulgar del fútbol y del apestoso cotilleo, se entretenga con razones un poco más elevadas, … Si no comes continuamente comida-basura, ¿por qué sí alimentar todos los días tu espíritu con telebasura?
-Je, je, vaya un bicho raro estás hecho… No me convences en absoluto. Leer es perder el tiempo. A lo mejor hace 100 años opinaría como tú, y también leería… pero también hace 100 años viajaría en burro y no sabría lo que es un electrodoméstico ni el agua corriente. Pero allá tú si te gusta vivir en el pasado…
-No, no, no. Leer no es cosa del pasado. Esa forma tuya de pensar seguro que entusiasma a muchos políticos... Fíjate que vives en el siglo XXI, pero sigues teniendo hambre, sueño, temor, angustia, deseo, etc… exactamente como los hombres de hace 100 años, y los de hace 1000. O, si lo prefieres, como los de hace 10.000 años, cuando el nacimiento de la escritura estaba aún muy lejano… Pero la necesidad que hoy satisfacen los libros, la de dejar volar la imaginación escuchando buenas historias, contadas entonces por hábiles narradores al lado del fuego, ya existía, y era tan intensa como ahora. Tan antigua como el hombre.

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nota: imagen, La Odisea de Homero en la colección Centenario de Espasa.

6 comentarios:

Eva dijo...

Hola :)
Me ha gustado muchísimo tu post.
¿Sabes? He viajado en globo, en submarino, he ido a la china, he conocido a Luis XIII, vivido la revolución francesa, fui el hombre invisible, frankenstein, drácula, una hermosa vampiresa, he visto fantasmas, espectros, a veces yo fui uno de ellos, he desvelado crímenes, los he cometido, he sido multitud de personajes con distintas personalidades. He temido la inquisición, me he buscado la vida con mucha picardía, he sido caballero, dama, me he enamorado de unos ojos verdes, he vivido en Vetusta ;) .... y seguiría contando muchas cosas y las que me quedan por vivir...
besoooooos
Voy ponerte en un compromiso por ponerlo aquí, pero a ver si te animas a leer "La mosca Sabia" y lo publicas en el blog.
muak!

carlota dijo...

-" …Y para visitar lugares, pensamientos, razones, épocas etc. que de otro modo no podrías conocer. Para soñar con cierta intensidad sin esperar a estar dormido; para que tu imaginación, anhelando volar, en lugar de entregarse al ocio vulgar del fútbol y del apestoso cotilleo, se entretenga con razones un poco más elevadas"
He copiado estas sus líneas, pues antes de llegar a ellas, según le iba leyendo, pensaba... ¿cómo que no sirve para nada leer? Menos mal que en esas líneas ha reflejado bien lo que pensaba decirle... si tan sólo sirve para volar, viva la lectura. Y bueno, yo sí he aprendido con muchos libros, bien de otras épocas, o bien estupendamente documentados, sobre costumbres, filosofías, formas de vida de esas épocas. Me ha encantado el comentario de Eva, pues así es como he volado gracias a muchos libros. Y lo que me queda por volar. Y por vivir nuevas aventuras, en las pieles de personajes que nos esperan. Muy buen post, Sr. Imbelecio. Un beso!

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hola!

eva: gracias, porque me ha encantado tu comentario. creo sinceramente que vale diez veces más que mi insípida entrada. sobre todo me ha gustado ir reconociendo esos cuentos, y novelas que hemos compartido juntos en la distancia. =)

carlota: lo que digo es que leer no pagará tus facturas... ni te servirá para nada útil, tangible, del tipo "desde que leo tengo la piel más suave, y hasta mi marido ha dejado de roncar"... y es que hay mucha gente que escoge las novelas buscando "utilidad" en ellas... nada más estúpido, ¿no crees?. Lo que sí son (sobre todo las que Eva dice sin nombrar) un entretenimiento inteligente, calorcillo para el alma.

Pero eso no lo digo de los libros en general: un libro de cocina, seguro que te ayuda a cocinar mejor; uno de floricultura hará de fijo que las plantas no se te mueran y crezcan más sanas; uno de informática mejorará tus habilidades con el ordenador... Hay libros "útiles" ciertamente, pero no hablaba de ellos en la entrada, sino de la literatura en general, de los libros de entretenimiento. un besuco.

Ñoco Le Bolo dijo...

Me ha gustado tu reflexión sobre la lectura.
Yo creo que la función del ojo es leer, lo que sea. Después, ya va aprendiendo a discernir si las palabras son bellas o simple basura. Pero el que no comienza... pues bueno, está condenado a vivir en un estado de semioscuridad, cuna de los desastres que nos rodean.
Leamos pues. Y oigamos, que por el ojo también se oyen buenas palabras.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

estoy 100% de acuerdo contigo, Ñoco. leamos y oigamos.

De lo contrario cualquier político taimado, cualquier mercader inteligente, o cualquier articulista hábil, nos llevará al huerto... y seremos uno más de esos miles de papagayos que repiten lo que el día anterior les dijeron los tertulianos de la Cope o de la Ser (según la ideología de cada cual) que tenían que opinar y repetir.

saludos =)

Maria dijo...

Ca uno es ca uno con su cauná. Solo de pensar en una vida sin libros me dan escalofríos. No tengo palabras para describir una sensación tan profunda de carencia y soledad. Y pensar que de pequeña me castigaban si me pescaban leyendo "fuera de horas".