sábado, abril 19, 2008

La Mosca Sabia - Leopoldo Alas "Clarín" - audiocuento

Celebramos - aunque unos días antes - el Día Internacional del Libro 2008 con dos entradas. Ésta es la segunda. Hemos leído nuestro cuento favorito: La Mosca Sabia, magistral relato de Leopoldo Alas y Ureña. Un filosófico cuento, quijotesco y pesimista, teñido con la mordaz ironía de la pluma clariniana, y que ejemplifica como ningún otro cómo el tímido vive el "amor" ( el platonismo, la autosugestión idolátrica, el amor anafrodítico no correspondido... ).





-Enlace al texto.


5 comentarios:

carlota dijo...

¿sabe? muy ingenioso, me ha encantado, aunque y a pesar de hacerme sonreir, me dejó con cierto sabor triste.

"Poetizar la vida con elementos puramente interiores, propios, este es el único consuelo para las miserias del mundo: no es gran consuelo, pero es el único."

"Quise seguirla, mas no pude. El amor me había hecho vivir siglos en un minuto, no tuve fuerzas, y en vez de volar, caí en la sima,"

toda la segunda parte del cuento me parece bellísima, especialmente desde que la descubre en la ilustración del libro. La verdad es que es precioso este cuento, Sr. Imbelecio, le agradezco haberlo traído. Ah, con lo que no estoy de acuerdo es con la frasecita esa de que la mujer es incapaz de estimar al sabio, grrr. Por lo demás, perfecto. Un abrazo.

Ñoco Le Bolo dijo...

Me dejas muy preocupado, voy a tener que dejar de leerte. Tu influencia esperniciosa.
El objeto de mi amor también es dorado y verde...
y no dejo de pensar que hay alguien por ahí que está a punto de encontrar su filosofía sintética.
Con este porvenir que proviene del presente, tal vez debiera recibir un palmetazo que acabe de una vez con mi mísera existencia.
¿tú que opinas? No conozco a nadie en el mundo que pueda orientarme. De momento, he dejado de leer.

Tiene razón la señora esa que me antecede en el comentario. La mujer si puede estimar al sabio. Ya veo como ella le estima a usted... ¡y es verde!, o eso parece por a fotografía.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

hola, amigos cántabros :)

- Carlota: gracias por leer/escuchar el cuento que a mí más me gusta. me alegra que te haya gustado. Ah, la mujer es incapaz de estimar al sabio... yo sí estoy de acuerdo con esa frase (que por cierto, no hay un ápice de machismo en ella, pues está dicha en un contexto, como ves, de dos sabios que no han conocido el amor)... seguro que muchos friquis (que no son "sabios", claro, son pringaetes inteligentes, están de acuerdo también con esa frase). pero es que si además le das la vuelta verás que recíprocamente también es verdad: los hombres tampoco saben estimar adecuadamente a la mujer que descuella en el saber. Gracias por tus palabras. beso.


-Ñoco: sí que Carlota tiene esos colores... pero ella no esconde ningún terrible secreto, como la mosca hembra del cuento. Carlota sería entonces una hembra sin mácula para adorar así idealmente, manteníendose siempre viva y pura en el templo que se contruye sólo para eso en la mente de otro, quien la poetiza con el mismo imaginar.

Seguro que algún pringaete en el instituto o la facultad, al que ella apenas le dirigió la palabra porque era raro, antipático y bastante tonto, se acuerda de ella casi cada día.

carlota dijo...

Señor Imbelecio: sigo sin estar de acuerdo con usted, lo siento. Ni siquiera dándole la vuelta a la frase. En cuanto al comentario a Ñoco, por alusiones, le diré que jamás dejé de dirigir la palabra a nadie, en todo caso mi timidez podía impedir que fuese demasiado elocuente.Y sinceramente, no creo haber dejado huella así en nadie, al menos de aquella época. Gracias por sus palabras, que no merezco en absoluto, es usted encantador en demasía. Además, eso de estar así quietecita y que te adoren, como que no... prefiero que no me adoren tanto pero que vengan y me digan lo que me tengan que decir. Un beso, querido Sr. Imbelecio.

carlota dijo...

Por cierto, se me olvidaba... siempre tuve debilidad por los raros, los aparentemente antipáticos, y no por los tontos, aunque sí por los que los demás decían que eran tontos y yo sabía que no era así. Y por los feos, ni le cuento... una, que es rarita...