lunes, noviembre 27, 2006

el collar de kriptonita.

-Es kriptonita, Superman. Un pequeño recuerdo de tu mundo natal. No he reparado en gastos para que te encuentres como en casa.
LEX LUTHOR (GENE HACKMAN) en Superman, de Richard Donner (1978)

el_collar_de_kriptonita (Audio. descarga.).mp3


Cuando era niño me maravillaba del poder de los adultos, de su asombrosa valentía. Cualquier terror que atenazase mi medroso espíritu infantil hasta hacerme gritar o llorar de puro miedo ni siquiera figuraba entre las preocupaciones de los mayores. Da igual que nerviosamente tratase de explicar a mi madre, a medianoche, que había visto un "chupasangre" ocultarse tras la sombra del armario, o que el siniestro payaso de cristal de mi mesita de noche me sonreía con maldad y ponía feas muecas cuando la habitación quedaba en penumbra (¡cómo odiaba aquella fea figurita!); era inútil que asegurase que había oído a alguien caminar por el desván...: mis abuelos, mis padres, mi hermano mayor, siempre tenían para mí una explicación razonable ("estabas soñando", "ratones", "el viento en el cristal") y unas palabras de aliento, y jamás eran contagiados por mis fantásticos temores. Incluso si la causa de mi turbación era algo más real ( no digo que no sean reales los vampiros o los fantasmas en la mente de un niño de ocho años) como podía ser una repugnante mariposa nocturna, una mantis, o cualquier otro insecto gigantesco que hubiese entrado en casa, nunca los mayores titubearon en aplastar o echar fuera a las arañas, polillas y demás bichos para, sin ellos sentir ni una pizca, eliminar las causas de mis miedos.

He crecido, (se supone que) soy adulto, y veo con nostalgia mi infancia y sus inocentes terrores; porque aunque, en efecto, muchos de aquéllos han desaparecido como despareció con el hombre contemporáneo la creencia en brujas y duendes, fueron reemplazados por otros, más tenaces y terribles, que si intentas reducir gracias al sentido común, se multiplican como las cabezas de la hidra. Y se da la paradoja de que si en la niñez es el el sentido común, el razonar del adulto, el antídoto contra el miedo, en la madurez surgen los más espantosos miedos de ese mismo razonar.

Cuando tenía ocho o diez años creía que ser adulto significaba ser una especie de "superniño", un Juan Sin Miedo a quien no acobardarían los más pavorosos terrores. Luego descubrí que en realidad son los adultos los que tienen de por vida un collar de kriptonita amarrado al cuello.

NOTAS: imagen, Hércules Luchando con la Hidra de Lerna (1634), de Francisco de Zurbarán(1598-1664) (tomada de artehistoria.com).

- "el collar de kriptonita" es la gilichorrada número 100.

6 comentarios:

Peca dijo...

Lástima que a los supuestos "adultos" a veces nos pese demasiado el collar de criptonita.
Un saludo.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Gracias por visitar esta mi humilde morada virtual y por tu gentil comentario.

:)

factoria7gritos dijo...

Enhorabuena por la gilichorrada número 100 :-)

Saludos.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

jaja, gracias :) la verdad es que ya tiene tiempo, pero estoy intentando hacer audios de algunas entradas, y por eso supongo que el FEED te la presentó como nueva, porque hice cambios en ella.

Un abrazo.

LA TIGRITA dijo...

Encantadora "gilichorrada", besos desde la costa venezolana...
Denise.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Hola, denise :)

muuuuchas gracias por leerme.

Te debo email ;) no creas que me he olvidado. besos.