viernes, enero 13, 2006

LA VERDADERA HISTORIA DE LA ISLA DEL TESORO


Hace casi diez años llegó un libro a mis manos titulado La Verdadera Historia de la Isla del Tesoro. Estaba escrito, si recuerdo bien, a mediados de los ochenta por un tal Oscar Muñiz; un gijonés que era catedrático de derecho por la Universidad de Oviedo, que tenía varios premios literarios, y alguna que otra novela publicada.

La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson es, sin ninguna duda, una de las mejores narraciones que se han escrito. Es el relato de aventuras por antonomasia. Hacía poco que había yo descubierto (un poco tarde, debo decir..., pero mejor tarde que nunca) el famoso relato de piratas del escritor escocés cuando mi hermano me puso en las manos aquella Verdadera Historia y me dijo: "Léelo y verás.".

Me mostré un poco reticente al principio porque las grandes novelas y autores, en los espíritus jóvenes (por tanto débiles y fácilmente impresionables), hacen que nazca en la imaginación cierto intransigente entusiasmo -rayano al fanatismo - que desdeña cualquier adaptación o acercamiento a la obra adorada.

-¿Un tipo de Gijón novelando a los personajes de Stevenson? - dije despreciativamente mientras echaba un vistazo a la contraportada.
-Tú léelo y verás. - insistió mi hermano.

Y tal hice. y me gustó. Y, aunque odio destripar (y que me destripen) novelas y películas, y aunque hace casi diez años que lo leí, y apenas tengo vagos recuerdos, como es practicamente imposible que tú lo leas (lo he buscado a conciencia por la red, y no lo encuentro... dudo que puedas encontrarlo en otro sitio que no sean las más importantes bibliotecas públicas asturianas... y tampoco te lo aseguro), pues te cuento de qué iba, y - yendo contra una regla para mí más sagrada que la sharia para el musulmán - te desvelo el impresionante final también. (total, no lo vas a leer nunca, así que...¿qué más da? .. que sepas al menos que alguien fabuló esa historia alguna vez).

La novela del escritor asturiano, era una precuela de la del de Edimburgo; así que todo transcurría muchos años antes de que el joven Jim Hawkins naciese,de que a Billy Bones (aquel viejo lobo de mar que tanto perturbó la vida de los parroquianos que solían acudir al Almirante Benbow) le echasen la mota negra, y luego muriese a causa de la bebida; lustros antes de que se hiciera el viaje en la Hispaniola, y se llegase a aquella isla, melancólica y misteriosa, cuyas coordenadas no quedaron consignadas en el relato.

El relato es en primera persona. Nos cuenta toda la historia un anónimo miembro de la tripulacion del capitán Flint, ya sabéis, el sanguinario pirata al que tanto se refieren los marineros de Stevenson con una mezcla de temor y admiración. Era entonces John Silver el Largo joven, y conservaba las dos piernas; al igual que Pew, también entonces un muchacho, con dos sanos y bribones ojos moviéndose en sus cuencas (al leer La Verdadera asistiremos a la andanada que Stevenson refiere, aquella que arranca la pierna al cocinero, y deja sin faroles a Pew). También encontraremos a Ben Gunn, el robinsón de la Isla, y veremos cómo y por qué fue marooned (abandonado) en tan solitario paraje.


El desconocido pirata que hace de narrador nos cuenta, en un estilo parecido al de un libro de viajes o al de un diario marinero, cómo llegaron el demonio de Flint y los suyos a acumular las riquezas de su tesoro, asaltando barcos de todas nacionalidades en el caribe. Recuerdo que el autor mostraba un gran conocimiento de navegación a vela y términos marineros.

Delante de un gran fuego estaba elcapitán Smollett, y en un rincón del fondo, iluminado por los suaves reflejos de las llamas, vi un enorme montón de monedas y pilas de lingotes de oro. Era el tesoro de Flint que habíamos venido a buscar desde tan lejos y que había costado la vida de diecisiete hombres de la Hispaniola. Cuántas mas habría costado juntarlo, cuánta sangre y cuántos pesares, cuántos hermosos navíos yacían en el fondo de los mares, cuántos valientes habrían pasado el tablón con los ojos vendados, cuántos cañonazos, cuánto deshonor, cuántas mentiras, cuánta crueldad, nadie quizá podría decirlo. Sin embargo, aún había tres hombres en aquella isla -Silver, el viejo Morgan y Ben Gunn- que habían tenido parte en esos crímenes y que ahora esperaban tenerla en el botín.

Esa larga cita de La Isla del Tesoro sirve de prólogo a la novela corta del escritor asturiano, y a esa triste reflexión de Jim Hawkins es a la que trata de responder con la precuela. y muy divertida e inteligentemente. Nos habla de los capitanes England, el Royal Fortune, el Cassandra, el capitán Roberts... todos esos capitanes piratas y barcos, infames hechos e historias que para los piratas de Stevenson conforman su pasado y que comentan de vez en cuando a lo largo de la novela.

ahora te voy a contar el final, avisado quedas, así que deja de leer. pero, ya digo que, como no creo que puedas conseguir jamás esa novela, tanto más da...

Al final asistimos a la famosa isla, al enterramiento del tesoro por parte de Flint y los cinco infelices marineros que, tras ayudar al cruel pirata a cavar el hoyo y asistir al sepultar de las riquezas, serán asesinados por él... y , asombrados, como lectores nos preguntamos entonces, ¿por qué el pirata no asesina también al narrador, si, al fin y al cabo , es un pirata también, y Stevenson decía que nadie sino el capitán volvía a bordo del Walrus (el viejo barco de Flint)?

Y ahí viene el refinado, inteligente, sublime chiste de don Oscar... porque el que creíamos que era un marinero más, aunque algo falto de fuerzas (nos lo había descrito cargando en un abordaje, diciendo picardías a unas fulanas, y algunas otras acciones más que no nos hicieron sospechar...), era en realidad el capitán Flint, el que luego será loro de John Silver y entonces lo era del malvado Flint, sí, el de las "piezas de a ocho, piezas de a ocho"


"Y con estos ojitos míos lo vi todo", dice al final, dejándonos con la boca abierta, a modo de colorín colorado.

Y con estos deditos míos, me despido hasta otro día.

2 comentarios:

PROFESOR SIDERAS dijo...

Descubrí el otro día este libro y no sabía de qué podía tratar. Tú blog me lo ha aclarado por lo que conseguiré el libro. "La Isla del Tesoro" es mi libro favorito y tras leerlo varias veces, es normal pensar que molaría que existiera una precuela. Yo, incluso pensé en escribir algo al respecto, aunque si ya existe, lo leeré a ver qué tal luce. El título que yo pensé era el de "Los Hombres de Flint". Stevenson creó unos personajes que dan mucho juego.

M. Imbelecio Delatorre dijo...

Hola. También es de mis libros favoritos. Lo he leído 4 veces. Y sí, también pensé en historias con los personajes: cuentos-precuela o otra aventura con un jim hawkins mayor. Léetelo. Es corto y está chulo. Gracias por tu comentario. Tengo el blog abandonado y me sorprendió gratamente qe alguien lo siga leyendo. Casualidades de la vida: llevo años sin leer o releer al gran stevenson, y mañana empezaré El Señor de Ballantrae.