sábado, agosto 07, 2010

Origen (Inception)

Me paro entre el rugido
De una orilla atormentada por las olas,
Y tengo dentro de mi mano
Granos de la dorada arena—
¡Cuán pocos! aun como se arrastran
A través de mis dedos a lo profundo,
Mientras lloro-¡mientras lloro!
¡Oh Dios! ¿no puedo asirlos
Con más fuerza?
¡Oh Dios! ¿no puedo salvar
Uno de la despiadada ola?
¿Es todo lo que vemos o parecemos
Solo un sueño dentro de un sueño?

E. POE - UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO(1849)






Los Hermanos Nolan (Jonathan, escritor y guionista; Christopher, guionista y director) poseen los dos principales atributos de los grandes contadores de historias: una imaginación exaltada que les permite fabular asombrosas historias, y un enorme dominio de la técnica narrativa para poder contarlas debidamente (en su caso, además, de la manera más audaz, novedosa y hechizante).

Un ejemplo: la idea de Memento es sin duda singular (un hombre que padece una enfermedad que le hace tener sólo memoria a corto plazo se ve envuelto en una trama de cine negro), pero lo que convierte a la película en genial no es la trama en sí, sino cómo está expuesta esa idea (nos la cuenta con píldoras argumentales que están dispuestas en orden cronológico inverso; descubrimos la trama como si estuviéramos subiendo de espaldas una escaleras; imitan así, a la hora de contar la historia, la patología del protagonista).

En la última fantasía de estos dos auténticos genios del cine reciente, Origen (Inception), película que entremezcla el elemento fantástico (onírico) con la ciencia ficción y el cine de acción, nos encontramos con una trama (de la que , por supuesto no os desvelaremos nada, no hay cosa que más nos fastidie que que nos cuenten algo de una película) dispuesta como el más complejo mecanismo de relojería.

Como siempre en las películas del género fantástico/ciencia ficción, dan al espectador unas normas, unas premisas por las que se regirá el universo que desarrolla la película (reglas que no nos serán del todo ajenas, ya que están tomadas del mundo del sueño); lo asombroso es que a partir de esas mismas premisas, los Nolan construyen una artificiosa urdimbre narrativa en la que nos llegarán a contar varios niveles de la narración en los que para los protagonistas ¡el tiempo transcurre de forma diferente!, y nos contarán estos niveles sincronizándolos para el espectador. Siguiendo el ejemplo anterior, el del mecanismo de relojería, unos engranajes son grandes y giran despacio; a la vez otros otros pequeños y giran rápido, pero el reloj nos presenta unas agujas que se mueven a nuestro ritmo.

Esperábamos mucho de esta película y no nos defraudó. Si en Memento los Nolan nos hicieron subir caminando hacia atrás una escalera para asombrarnos descubriendo la trama de una maravillosa película, caminemos ahora de su mano en Origen por otra escalera más imposible (una de Penrose), y soñemos lúcidamente ( pues ver una maravillosa película es el concepto más cercano a los sueños lúcidos que nos encontraremos), una, dos, diez veces, los inteligentes lances y paradojas que nos presentan.

Pd.- ¡y haylos que dicen que el cine ha muerto, y que ahora las maravillas y la imaginación están en las series de televisión!



"you mustn`t be afraid to dream a little bigger, darling"