sábado, diciembre 09, 2006

soñador misógino.

Como las reales son inalcanzables para los tipos con chepa y halitosis, una vez decidí echarme novia imaginaria. Era perfecta: voz dulcísona, piel de alabastro, ensortijados cabellos negros, hipnóticos ojos oscuros, sonrisa encantadora, formas increíbles, inteligente, educada, culta, modesta y buena.

Era la más perfecta creación de mi anhelante imaginación... salvo por una cosa: era mujer.

Aquel ser (casi) ideal me dejó por un unicornio.