chorradas dichas por alguien que no tiene ni idea de nada ni nada que decir, y que sin embargo escribe y dice cosas... (vamos, como el 99% de la gente con blog)
Nuestra amiga Eva, quien de vez en cuando nos honra colaborando en esta página, nos propone este juego. Se trata de adivinar a estos 12 escritores por sus retratos. (la solución, como siempre, en el primer comentario de la próxima entrada). ******
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pista: hay 1 español, 2 yanquis, 4 franceses, 2 escoceses, 2 irlandeses y 1 ruso
En Encélado, una de las lunas de Saturno, hay un secreto que dejaron… dejarán los hombres dentro de algunas decenas de miles de años.
Pero ya está allí. Para tener éxito, tuvieron que aplicar (con gran dificultad) “un par de trucos cuánticos”, como dijo (¿dirá?) el Magistrado de la Confederación.
El caso es que sin ese tesoro de ciencia que hallará la humanidad en pocos siglos, la diáspora fuera del Sistema Solar no será posible, y nuestra especie terminaría por desaparecer en menos de un millón de años.
El hombre ayudándose a sí mismo, señalando mediante una miguita de pan el camino que debe tomar para dar un inmenso salto tecnológico, haciendo trampa en el gran examen de la vida al enviar al pasado ese pequeño objeto.
imagen: Saturno visto desde Encédalo (recreación artística), tomada de wikipedia.org
Celebramos - aunque unos días antes - el Día Internacional del Libro 2008 con dos entradas. Ésta es la segunda. Hemos leído nuestro cuento favorito: La Mosca Sabia, magistral relato de Leopoldo Alas y Ureña. Un filosófico cuento, quijotesco y pesimista, teñido con la mordaz ironía de la pluma clariniana, y que ejemplifica como ningún otro cómo el tímido vive el "amor" ( el platonismo, la autosugestión idolátrica, el amor anafrodítico no correspondido... ).
Gilichorradas celebra el Día del Libro 2008 con la publicación de dos entradas. La primera de ellas es este diálogo en el que exponemos algunas de nuestras ideas sobre la lectura de libros de ficción: que no tiene utilidad ... pero sin embargo la lectura tiene su aquel.
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-No entiendo por qué lees, qué provecho sacas de ello… -Y yo no entiendo por qué no lees. -¡Fácil!: porque aburre y no sirve para nada. Y menos en la época en la que estamos... -¿Te aburre? A lo mejor no lo has intentado o no has dado con el libro o el autor adecuado. Para gustos, colores… (autores, quiero decir). -No, no, no es eso. En el instituto tuve que leer 4 ó 5 libros (por cierto, aburridos de narices), así que sí que lo he intentado. -Hombre, en el instituto a mí me pasaba como a ti: no es lo mismo si uno está obligado a leer algo; sólo por eso mismo tiene bastantes probabilidades de no gustarle. Además tus gustos no tienen por qué coincidir con los del profesor, que es el que escoge el libro. -Bah, como quiera que sea, leer libros hoy día, cuando se puede acceder más rápido y mejor a todo tipo de datos, información e historias emocionantes contadas audiovisualmente, es (y perdona que te lo diga), un poco anacrónico. Una antigualla como el sombrero de copa. Y también, como el sombrero de copa, acabará desapareciendo. -Pues me parece un poco triste que digas eso… y creo que te equivocas bastante. -¿En qué? ¿En qué me equivoco? ¿Qué emociones encuentras tú, qué es lo que hay de provechoso en leer libros que no pueda uno encontrar –más y mejor- en Internet, cine, videojuegos, revistas divulgativas, etcétera? -Bueno, no contrapongo la lectura a esas otras formas de ocio, que también me divierten mucho… Ni tampoco me creo, por leer, más “listo” que alguien que no lee. Es simplemente una afición a la que dedicar el tiempo libre. Pero la lectura tiene un encanto especial que difícilmente puedo explicarte si no lo sientes… Es como intentar explicarle las maravillas de la fabada a alguien que no le gustan las fabas. -¿Luego reconoces que en un sentido práctico la lectura no sirve para nada? -No, no sirve, creo que ya te lo dije alguna vez; yo al menos jamás le he encontrado utilidad alguna que no fuera la de pasar el rato: ni me han servido los libros – y hablo de novelas fundamentalmente, aunque también si quieres de libros de filosofía, historia, ciencia, etcétera- para mejorar mis habilidades sociales, ni para mejorar en el trabajo, ni para tener digestiones menos pesadas, ni me han enseñado a dormir mejor, ni me han dado ningún tipo de orientación en la vida, ni me han ayudado a conocer mejor a las personas reales… No por leer Rojo y Negro, Ana Karenina o La Regenta voy a aprender a enamorar a hermosas jóvenes; El Quijote no va a ayudar a reciclar mi idealismo; La Odisea no me enseñará a enfrentarme a las desdichas con entereza; Robinsón Crusoe no me va a enseñar a sobrevivir en un ambiente hostil o a encontrarme mejor estando completamente solo; ni Los Tres Mosqueteros ni La Isla del Tesoro van a infundirme valentía… -Bueno, tal vez para todo eso que dices, los libros de autoayuda… -Los libros de autoayuda sólo autoayudan al caradura que los escribe a engordar su cuenta bancaria a costa de la ignorancia o desesperación ajenas… -¡Je, je! Luego reconoces que los libros no sirven para nada… ¿y sigues leyendo? -No, no digo que no sirvan para nada… Digo que no tienen utilidad práctica. No es lo mismo. De hecho sirven para mucho: para pasar muchos ratos divertidos, agradables. Miles de horas. -Eso mismo dices del cine y de los videojuegos… - …Y para visitar lugares, pensamientos, razones, épocas etc. que de otro modo no podrías conocer. Para soñar con cierta intensidad sin esperar a estar dormido; para que tu imaginación, anhelando volar, en lugar de entregarse al ocio vulgar del fútbol y del apestoso cotilleo, se entretenga con razones un poco más elevadas, … Si no comes continuamente comida-basura, ¿por qué sí alimentar todos los días tu espíritu con telebasura? -Je, je, vaya un bicho raro estás hecho… No me convences en absoluto. Leer es perder el tiempo. A lo mejor hace 100 años opinaría como tú, y también leería… pero también hace 100 años viajaría en burro y no sabría lo que es un electrodoméstico ni el agua corriente. Pero allá tú si te gusta vivir en el pasado… -No, no, no. Leer no es cosa del pasado. Esa forma tuya de pensar seguro que entusiasma a muchos políticos... Fíjate que vives en el siglo XXI, pero sigues teniendo hambre, sueño, temor, angustia, deseo, etc… exactamente como los hombres de hace 100 años, y los de hace 1000. O, si lo prefieres, como los de hace 10.000 años, cuando el nacimiento de la escritura estaba aún muy lejano… Pero la necesidad que hoy satisfacen los libros, la de dejar volar la imaginación escuchando buenas historias, contadas entonces por hábiles narradores al lado del fuego, ya existía, y era tan intensa como ahora. Tan antigua como el hombre.
***** nota: imagen, La Odisea de Homero en la colección Centenario de Espasa.
Dos de los iconos más importantes de la Cultura (la poca que mi corto entendimiento puede alcanzar al menos) - el uno literario, el otro cinematográfico, aunque ambos trascienden sus respectivos campos - Woody Allen y La Regenta de Clarín, juntos.
Echo en falta un personaje de ciencia para hacer un triángulo perfecto... No sé, Newton, Einstein, Darwin o Cajal asomando también en La Plaza de la Catedral de Vetusta...
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NOTA: imagen tomada de 20minutos.es
aunque los personajes de Allen comparten muchas "neuras" con la Regenta, no sería el realizador óptimo para adaptar a Clarín (cosa que , conste, hizo inmejorablemente bien nuestro Méndez-Leite), pero, del imposible futurible de que se hubiera hecho en Hollywood... yo escogería, no sé, ¿a James Ivory, a Milos Forman?. Sí, a Forman. Y de los clásicos... a David Lean.
“Se refiere a una madre que sólo tenía un hijo. Era alto, bien formado y bien parecido a ella y lo amaba más que madre alguna haya amado a su hijo.(…). El sol nacía y se ponía en él. Entonces él se enamoró. Perdió su corazón en manos de una mujer que era tan hermosa como perversa. Y, como era muy perversa, puedes estar seguro de que era hermosísima. Para el hijo no tenía ella, sin embargo, ni una mirada, ni siquiera un saludo. Absolutamente nada.(…). De modo que estaba loco por ella. En cuanto tuvo una oportunidad le dijo qué es lo que haría por ella, qué castillos le construiría, qué riquezas reuniría. Eran cosas algo abstractas y ella le dijo que nada de eso le interesaba. En cambio, pidió un regalo que estaba totalmente dentro de sus posibilidades satisfacerlo.(…).Un regalo muy sencillo. Le pidió al joven que le trajera el corazón de su madre. Y él lo hizo. Tomó un cuchillo, lo hundió en el pecho de su madre y le arrancó el corazón. Y entonces, avergonzado por el horror de lo que había cometido y muy nervioso, corrió por el bosque en que vivía la malvada y hermosa mujer. Y, mientras corría, tropezó con una raíz y cayó, y, al caerse, el corazón saltó de sus manos. Corrió para recoger el precioso corazón que había de darle el amor de aquella mujer, y al inclinarse para recogerlo, oyó que el corazón le decía: “Hijo mío, hijo mío, ¿te hiciste daño al caer?”
-(…) En otra ocasión, creyendo que daba una linda broma, [el capitán Goffe] disparó por debajo de la mesa su pistola, mientras estábamos en consejo, y le rompió una pierna al pobre diablo de Jack Jenkins. -Poco ha perdido Jenkins – advirtió el carpintero – pues yo le amputé la pierna con mi sierra como podía haberlo hecho un buen cirujano; se la cautericé con mi hacha candente, y le hice después una pierna de madera tan buena, si no mejor, que la que le había abandonado, y que le hace el mismo servicio. WALTER SCOTT, El Pirata (1821).
Celebramos el 200º aniversario del nacimiento de José de Espronceda (¿24-25? de marzo de 1808) con la lectura de La Pata de Palo, incursión del famoso poeta extremeño en el cuento humorístico. Publicamos el chusco texto en un comentario. Saludos.
**** -¿Cómo? ¿España tuvo más poetas además de Lorca para celebrar aniversarios? ¡Para mí que este Imbelecio nos miente! Que lo celebre él si quiere, que es un raro; yo mientras no salga en los medios el aniversario no recordaré a ningún poeta y/o escritor... (...) buff... no hay nada que recordar a la vista, ¿cuánto faltará para el aniversario de Lorca?
"¡Homérico!" Michaleen Oge Flynn (Barry Fitzgerald) en EL HOMBRE TRANQUILO
Hemos subido dos archivos mp3 con el audio de dos debates de nuestro espacio cinematográfico favorito. Se trata del desaparecido Qué Grande Es El Cine, que produjo y dirigió el realizador José Luis Garci para la 2 de Televisión Española entre 1995 y 2005. Originalmente se emitió para celebrar el centenario de la primera proyección del cinematógrafo de los Lumière (1895). Al siguiente año, 1996, se celebraron los 100 años de cine español. Desde el 97 y hasta el final se pusieron películas de todos los tiempos y de muchos países (aunque principalmente de la fábrica de sueños hollywoodiense, cosa lógica puesto que allí guste o no se ha hecho la mayoría de los mejores filmes).
-uno de los programas pertenece al pase de El Hombre Tranquilo, de John Ford (1952), considerada por muchos la mejor película de la historia del cine. (en ésta el audio es de bastante mala calidad, pero lo escogimos igualmente por ser una película muy querida por nosotros)
-el otro audio corresponde al pase de Taxi Driver, de Martin Scorsese (1976).
**** notas: -como siempre, sabéis que si os interesa podéis bajaros los audios además de escucharlos. -Un usuario de youtube que ha subido vídeos del debate de varios programas del desaparecido espacio. -José Luis Garci estrenará próximamente El Dos de Mayo, película en la que vuelve a adaptar a Galdós (su genial tercer Episodio Nacional). -reseña en Gilichorradas a Solos en la Madrugada (27/02/2006) de José Luis Garci
Negros cuervos (¡no los mires!), terroríficos murciélagos, gigantescas lechuzas cruzan los cielos, ennegreciéndolos con su fúnebre aleteo. Tapan el sol. No hay luz por donde pasan, pues con ellos traen la más negra noche. (¡no los mires o su negrura vendrá a ti!)
Sus graznidos (¡no los escuches!), sus turbadores graznidos, son impronunciables palabras que evocan el llanto, la desesperanza, la muerte. (¡no los escuches o ya no habrá remedio!)
(¡Busca refugio! Aún estás a tiempo.)
Algunos se descuelgan del grupo y pasan cerca de ti, rozándote con sus repugnantes alas, susurrándote esos feos graznidos en tu cabeza. Te estremeces de terror cuando te tocan. Crees volverte loco cuando te hablan.
(¡Haz algo pronto o ya será tarde!)
¿Es tu conciencia? ¿Son tus genes? ¿son seres a los que les importas?. No sabes quién lo dice, pero intentas seguir su consejo. Miras al cielo. Los monstruos no lo han cubierto por completo. Hay un pequeño claro que aún no han invadido. La luz del sol - la cálida, acogedora, vivificante y clara luz del sol - todavía entra por un luminoso resquicio.
Corres a ponerte bajo sus rayos. Notas el alentador efecto. Dentro del mágico haz, iluminado por los que bien te quieren, apenas se ve ni se oye la espantosa oscuridad que sabes que la rodea. *** *
(¿Qué haces? ¡No, no los mires, no los escuches...!)
Oh, pero, ¿por qué eres así? ¿por qué no puedes ser como los demás y vivir dentro de esa feliz luz que amortigua el miedo? ¿Por qué cuando crees que de nuevo todo marcha bien, una repulsiva ala negra roza tu cabeza, un funesto graznido resuena en tus oídos, y una execrable bestia rompe el hechizo de luz, y tras ella decenas, cientos, vienen a por ti, y acompañadas de tinieblas y de sus hórridos gritos de demonio, te arañan, te picotean, te hieren, te arrastran, te llevan?
**** **** nota: eran mariposas y pajarinos (15/03/2007). -imagen: ilustracion de Gustavo Doré para El Cuervo , de Edgar Allan Poe.
Fue a mediados de los cincuenta del siglo pasado cuando un importante científico europeo, católico y premio Nobel para más señas, tuvo una audiencia con el Papa.
La reunión se fue volviendo cada vez más informal y ambos llegaron a distenderse bastante, hablando de muchos temas. Entre otros, hablaron de Santo Domingo, el niño que la Iglesia había canonizado días atrás.
-¿Cuál es su santo favorito?- dicen que preguntó el líder religioso al científico católico, que se acababa de confesar lector de hagiografías.
-Mi santo favorito… no es un santo.
-¿Cómo es eso? – inquirió, curioso, el Papa, a quien estaba divirtiendo mucho aquella inteligente conversación, y esperaba una no menos inteligente salida por parte de su contertulio.
-No es santo… ni lo será nunca. El ser que más admiro, después de Dios, fue hombre. Un hombre que ha salvado hasta la fecha decenas de miles de vidas; número que no es nada comparado con los muchos millones que salvará en el futuro…. No exagero si le confieso que cada día dedico algunos minutos de mi tiempo a honrarle con mi pensamiento y mi memoria. Incluso he escrito una biografía suya en los pocos ratos libres que mi trabajo me deja que, acaso porque está tan distorsionada por estar construida en términos demasiado laudatorios, jamás me atrevería a publicar.
-¿Y quién es, si puede saberse, su santo que nunca será santo y que tan milagrosamente salva vidas? – preguntó finalmente Pío XII, sumamente intrigado por las palabras del científico, buscando sin fruto en su mente la solución al acertijo, broma, ocurrencia, o lo que quiera que fuesen las palabras del otro.
-Salva vidas, sí. Y las salvará ya siempre, aunque falleció hace un par de años. Sabed que no hay asomo de broma en lo que con algo de rubor acabo de pronunciar, y que os hablo del doctor escocés descubridor de la penicilina, el gran Alejandro Fleming.
Dicen que Pío XII –que había probado no hacía mucho el efecto de la penicilina en su misma persona, porque los médicos le habían tratado con el famoso antibiótico una infección de oído que no terminaba de curársele- respondió, algo secamente:
-Hijo, debí haber imaginado que se refería usted a un hombre de ciencia cuando escuché tanta vanidad en sus palabras. Sí, no ponga esa cara: vanidad. No niego que su "santo" haya salvado vidas. Pero, si lo ha hecho, ha sido como mero instrumento de Dios y sin la intervención directa de éste, como sí sucede en los verdaderos milagros. Si aplicase esa poco afortunada forma suya de razonar a otros ejemplos, llegaría a absurdos: ¿por qué no admira del mismo modo al inventor de la chaqueta o al del sombrero que, con su aportación, tantos resfriados han evitado? ¡canonicemos al inventor del gorro de dormir!– bromeó groseramente, y añadió, como apesadumbrado – No podemos buscar la humildad ni la verdad cuando la vanidad nos ciega.
El premio Nobel, aunque en un principio quiso replicar, cambió discretamente el rumbo de la conversación y la llevó por tópicos derroteros.
Cuando llegó al hotel, en el momento en que se desanudaba la corbata, se mostró a su esposa claramente abatido. Como ésta le preguntara que qué le ocurría, dijo por toda respuesta:
-¡Dice que salvar miles de vidas es vanidad!
Y es que el científico católico tenía esa noche, como en incontables ocasiones a lo largo de su vida, el corazón partío. ****
***** notas: imagen1, Alejandro Fleming (1881-1955), médico escocés; imagen2, caricatura de "San Alberto Einstein" (1879-1955), físico germano-estadounidense.
Los Verdaderos Santos es la entrada número 400 de Gilichorradas.
el Júanluis y el Guillelmo, genios del humor improvisado, hicieron el 28/05/07, después de las pasadas regionales, este simpático sketch en el que ponen de manifiesto un hecho difícil de explicar: tras unas elecciones, no importa el batacazo que se peguen los que obtienen peores resultados, todos los partidos han ganado.
Wendy le dijo que le daría un beso si él quería, pero Peter no sabía a qué se refería y alargó la mano expectante. -¿Pero no sabes lo que es un beso? -preguntó ella, horrorizada. -Lo sabré cuando me lo des -replicó él muy estirado y para no herir sus sentimientos ella le dio un dedal. JAMES MATTHEW BARRIE: El Niño Que No Quiere Crecer (1904)
No nos gusta demasiado colgar sin más vídeos de youtube... pero Gilichorradas en parte se mantiene vivo merced el proustiano anhelo de buscar una etapa de la vida que ya no volverá; esta canción ayudará mucho en esa búsqueda a todos los de mi generación.
1-¡Mira! ¡Por allí va…! 2-¡Ana! ¡Anaaaaaa! ¡Parece un hada con su falda-tutú negra! 1- ¡Hostia, nos ha visto, abordémosla! … 1.-Tú cállate, ¿eh?, déjame hablar a mí. 2.- ¿Por qué? ¡El proyecto es de los dos!. 1.- Porque siempre terminas fastidiándolo todo… Mira, ya viene. Estoooo, Ana, oye, ¿tienes un momento? 3. ...Hola, chicos… Tenemos prisa, ¿vale?... 1- ¡Ana, Ana!. Somos fans tuyos éste y yo. Espera un momento. No, no queremos autógrafos… Necesitamos tu ayuda. 2- Es imprescindible… 3. ¿? 1. sí, es un asunto gravísimo. 2. lo más. 3. jeje, ¿sabéis?, me parecéis dos chicos bastante peculiares… mu mayores para ser seguidores nuestros, ¿no?... Tenemos prisa. Tocamos en veinte minutos. 1.No…, sí…, ya, ya… el tiempo no importa. 3.- no te importará a ti. Venga, ¡hasta luego! 1.¡Ana! ¡Ana! ¡Que se nos escapa, joder...! 2.- ¡Ana, que es muy importante!
*** *** (a la salida del concierto)
1.- Ana, oye, escúchanos. 3- ¿estáis aquí otra vez? Empezáis a darme miedo… 2 – Ana, joer, que no somos el Chapman… 1.- (¡¡calla, joder, a ver si la vas a asustar!!) 3.- a ver, ¿qué queréis? 1-Por favor, escucha, mira…, aunque sé que es difícil de creer:Todo empezó hace una semana..., bueno, nueve días, con lo del CERN, y la perturbación esa que accidentalmente provocaron. 2.- …lo de la oscilación de leptones…. 1.- Sí, hace nueve días… y empezaron a desaparecer las cosas. 3.- jeje, No entiendo nada de lo que me decís, ¿habéis perdido las llaves? 1.- no, no, no, desaparecen las cosas, los objetos, las personas, la materia… ¡¡todo!! 2.- Suiza, Bélgica, parte de Francia y Alemania… ya han desaparecido… pero no es inexorable. 3.- ahora sí que veo que estáis completamente locos. Actuamos en París hace cuatro días… y estaba en su sitio. 1.- No… no, no, no hablamos de nueve días de ahora… hablamos de nueve días…. ¡De marzo de 2008! (Venimos del futuro, Ana, de veinte años del futuro) 3- jeje, estáis locos, pero sois divertidos. 1.- ¿No nos crees? Fue este el que robó la máquina. La usamos porque nuestros cálculos concluyen que tú puedes salvarlo todo. 3.- a ver, por curiosidad, ¿y quién será el Presidente en 2008? 2- Manuel Campo Vidal. 3.- jeje, ¿el señor del telediario?, jeje, estáis locos. 1.- (¡¡Te dije que te callases, imbécil!! ) No, ése no será… es otro, un señor… no me acuerdo cómo se llama. La verdad es que no seguimos la actualidad política demasiado… 3.- Bueno, ya he oído suficientes tonterías… estoy cansada. Los demás me esperan en el autobús. Adiós, chicos. 1.- no, espera , Ana. ¡EL FUTURO DEPENDE DE TI! 3.- jeje, véis muchas películas vosotros… 1.- Ana, ana, no te vayas… Mira: según nuestros cálculos, basados en centenares de imprecisos conceptos de ciencia-ficción, la única forma de evitar el colapso total es provocar una conmoción tan intensa en la distribución del universo subjetivo que haga remitir la implosión. 3.- qué de palabras…, ¿qué significan? 1.- Ana, la única forma de salvar la Tierra es que mi amigo pierda la virginidad contigo. Que hagas el amor con él. 2.- según las tablas de Foeld-Boümann, una felación también valdría… 3.- ¡¡¿sabéis qué, carrozones gilipollas? ¡¡Iros a la mierda!! (se va) 1.- ¡¡te dije que te callases la puta boca!! 2.- …joer… mierda, ¿ te has dado cuenta? Somos tan rematadamente friquis, que ni en las fantasías ligamos, ¡Mecano en la puta! 1.- ...pues ya te digo que a mí con la de Álex y Cristina me funcionó... *** *** Epílogo
6 de marzo de 2008.
1- ¡Ana, Ana! ¿Te acuerdas de nosotros? 3- ¿? 1- hace veinte años… a principios de 1988, que te dimos la chapa a la salida del concierto de las Ventas… 3- Ah, los locos pervertidos aquellos… Pero no podéis ser vosotros: estáis igual de viejos que entonces… 1.- lo somos, Ana, ¡y venimos para advertirte de que algo terrible va a suceder ya mismo! 3- … A ver, si sois vosotros, ¿quién era el Presidente en 1988? 2- ¿Manuel Campo Vidal?.
Tres jóvenes hermanos harto envidiosos, en cuyos corazones anidaba la malicia, hablaban así en el funeral de un cuarto, famoso por su virtud y bondad, muerto súbitamente en la flor de la vida debido a cruda y brusca enfermedad:
-Hermanos míos: aunque la muerte hace que todos se aflijan y digan palabras bonitas en las exequias de uno y hasta un tonto pueda pasar por virtuoso (como nuestro hermano mayor), es cosa fea y espantable. Desde hoy mismo comenzaré a pergeñar las trazas para, con todas mis fuerzas y mi habilidad, librarme de tan funesta dama. Y tened por seguro que lo haré.
-Hete ahí que has tenido una gran idea, joven Glavro, y que por algo dicen que desde pequeño siempre despuntaste en la audaz inteligencia, así como también decían que Probo, hoy fallecido, destacaba por su bondad; aunque yo creo que de Probo lo decían simplemente porque era un necio que no gustaba de divertirse. ¡Seguiré tu ejemplo y por mis propios medios trataré de librarme de la Negra Enlutada!.
-Teuco y Glavro, aunque de menor edad que yo habléis hablado como carne de mi propia carne, pues soy de ese mismo parecer; y desde hoy yo, Caudal, juro con vosotros librarme de la fea muerte y no dejarme cortar por su afilada guadaña, no como nuestro hermano Probo, tan imbécil que nunca supo apreciar la importancia del oro.
Así dijeron los indecentes hermanos el día del entierro de Probo. Y allí mismo apartadamente de los demás allegados, bajo un antiguo busto de un emperador romano que los miraba con sus ojos sin pupilas, juraron burlar a la fiera y horripilante mujer cuyo mortal abrazo, bondadoso lector amigo, conoceremos algún día.
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Cuarenta años después, Glavro, Teuco y Caudal eran tres ancianos; y aunque suele decirse que la vejez dulcifica y hasta las más ruines almas al alcanzarla pierden algo de su maldad (acaso porque la ancianidad lima los vicios, tan vivos cuando el cuerpo es lozano), lo cierto es que ninguno de los tres había visto menguada la raíz de venenosa hiedra que desde siempre medraba en sus corazones.
Caudal, merced a su maestría en los negocios y a sus pocos escrúpulos en el trato a sus semejantes, se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo. “Tiene una montaña de dinero”, decía de él la gente. Y no lo decían metafóricamente: tenía tanto oro que vivía en una torre hecha en gran parte de este metal.
Un día notó que las fuerzas le fallaban y el aliento con dificultad salía de sus pulmones. Cayó enfermo y, asistido por los mejores médicos del mundo amén de por criados sin número, yacía en su suntuoso lecho.
Durante su enfermedad, y cuando sus fuerzas se lo permitían, se asomaba a la ventana de la torre para ver si veía venir a la Muerte.
A las dos semanas de estar enfermo vióla, efectivamente, venir a lo lejos caminando lenta, muy lentamente. Fue por la noche, momento en que dicen que en su guadaña puede verse reflejar la luz de la luna, y su pálida y ominosa faz contrasta con su oscuro, negrísimo manto. Dijo entonces para su capote:
-Ya vienes a lo lejos con tu pausado pero constante paso… Mas, ¡Santo Cielo, qué espantosa eres! No, no debo mirarte, pues tu misma figura me horripila y paraliza. Cerraré la ventana y pondré en marcha mi plan.
Cada vez más desfallecido, en la cama de nuevo, entre mareos y vahídos pidió a sus criados que arrastrasen a su lado un baúl ricamente labrado que escondía bajo su cama. Tal hicieron. Sufrió un último desmayo y, cuando se recuperó, ya escuchaba los pasos de la Muerte subir peldaño a peldaño las escaleras de la torre. Al fin, la pavorosa figura, de no menos de cuatro varas de alto, entró agachándose en la habitación, y continuó acercándose lentamente al lecho (¡qué espantosa era su gigantesca negrura!). Caudal pidió a un criado suyo que abriese la tapa del baúl cuyo interior comenzó a reflejar las luces de las teas que iluminaban la habitación, multiplicándolas; y, con delirante voz, dijo estas razones:
-Oh, Negra Dama, omnipotente señora que ejerces tu poder sobre la vida de todos los mortales, yo te ruego: ¡Escúchame!
La Muerte se paró al lado de la cama, como accediendo a la petición del moribundo; prosiguió éste:
-En ese baúl, Oh poderosa señora, he reunido en las más valiosas piedras preciosas toda la riqueza de que he sido capaz a lo largo de cuarenta años. Y, dado que soy el hombre más rico del mundo si no contamos al príncipe otomano, ahí tienes, por tanto, una gran parte de las riquezas de la tierra. Las he reunido para ti. ¡Para ti! Llévatelas. Son tuyas. Y lo único que te pido a cambio es que me dejes vivir veinte o treinta años más.
La Muerte, que dicen que es sorda, escuchó, sin embargo, la petición del agonizante; o, al menos, estuvo parada ante su lecho, expectante, mientras aquél hablaba. Miró curiosa las riquezas.
Al cabo, su descarnada mano sacó un reloj de arena de entre la negra túnica (más negra que la más negra noche). En el reloj venía escrito un nombre, “Caudal”, y justo entonces caían los últimos granos de arena dentro de él.
Levantó la guadaña y segó la vida del rico.
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Teuco envejeció siendo el más desvergonzado libertino de quien tuvo recuerdo el mundo. De sus bacanales guarda memoria esa parte de la Historia que no se dedica en exclusiva al estudio de reyes, estados y guerras.
Como el placer en los espíritus malvados va en muchas ocasiones acompañado de la violencia, sus orgías terminaban a veces envueltas en sangre, sufrimiento, y muerte. ¡Cuántos padres desconsolados lloraron la desaparición de sus niñas, apenas mujeres, sin saber el terrible fin que tuvieron en manos de Teuco y sus abominables amigos!
Fue una de esas desdichadas muchachas quien, en un instante de desesperación, logró arrebatar a su verdugo uno de los puñales con los que estaba siendo torturada, y clavárselo en un costado al viejo.
Teuco, malherido, dió un traspié y, al levantarse, vio ante sí la imponente figura de la alta Enlutada.
Presa de un gran pánico, empezó a gritar a la nada:
-¿Cómo? ¿Qué haces aquí? ¡Hice un trato contigo hace años cuando tuve aquella enfermedad: yo te proporciono almas jóvenes que satisfagan tu apetito de vida y tú te olvidas de mí y no vienes a buscarme!¡Lárgate y déjame seguir con mi labor!
La Muerte, por toda respuesta, bajó violentamente la guadaña sobre el cuello del libertino.
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Glavro poseía el número y la palabra. Digo con esto que dedicó toda su vida al estudio de las humanas ciencias, que, en aquella época, incluían también el anhelo (metafísico, poético) de dominar la naturaleza mediante la magia.
Fue reputado en las principales universidades europeas gracias a su famoso sistema, de ecos claramente platónicos, al que añadía una componente hermética. Detrás de cada objeto, idea, espíritu, animal, etc., había palabras. Esas palabras, acaso incomprensibles para el hombre, sólo eran conocidas por el Hacedor, Quien, al nombrarlas, provocaba un perpetuo movimiento: desde cambios en la esencia de los seres hasta mudanzas en el pensamiento y la voluntad del hombre…, pasando por el nacimiento y la corrupción de los seres. “El paso del tiempo es el constante fluir del discurso de Dios”, era el principal axioma de su doctrina.
Aunque pueda pensarse que en la época tales teorías hubieran sido consideradas blasfemas con gran facilidad, no fue así en el caso de las de Glavro: su reputación, su extrema inteligencia, la protección y estima que le brindaban los reyes, hacían que los defensores de la ortodoxia no pudieran acercarle la tea. Glavro era el más joven de los cuatro hermanos y el único que quedaba con vida. Sin embargo, en el momento en que nos encontramos con él, tenía casi cien años… pero su cuerpo apenas aparentaba los cincuenta. Tenía una hermosa y lozana mujer, y disfrutaba de una posición holgada en lo económico.
A Glavro la vida le trataba con dulzura. Era ciertamente feliz. Sí, parecía poseer el secreto de la felicidad. Y tenía fama de virtuoso y humilde. No obstante, para alcanzar aquella posición había tenido que hacer esfuerzos que los demás hombres no podrían concebir… Y también había hecho cosas innombrables, terribles, que nadie en su sano juicio comprendería.
Un día en que plasmaba en el papel sus memorias, no pudo evitar recordar el juramento que había hecho con sus hermanos hacía mucho, mucho tiempo. Tampoco pudo evitar que una despreciativa sonrisa asomara a sus labios al recordar a sus hermanos. ¡Menudos imbéciles; sobre todo el tonto de Probo! Pero, ¿acaso la humanidad toda no era imbécil?. ¡Pobres tontos condenados desde la cuna!
Al mirarse, lleno de satisfacción, en el espejo del cuarto (“Busca espejos y hallarás al vanidoso”, dijo algún sabio… o debiera haberlo dicho), vio, detrás de sí, cerca de la puerta, una horrenda figura negra; tan alta que tenía que encorvarse para no tocar en el techo.
Glavro se levantó asustado y diose la vuelta, tirando el manuscrito y demás recado de escribir. Señaló a la negra figura y dijo, muy sorprendido:
-¡¡¡Tú!!!
Mas luego, recomponiéndose, empezó a pronunciar, imperioso, unas extrañísimas palabras que no pueden ser escritas pues no hay grafía para ellas.
La Muerte estaba, como decimos, encorvada; su capucha parecía no mirar a Glavro directamente, sino hacia el suelo… Hacia su mano, que sostenía un reloj de arena con un nombre en él escrito. En el reloj caían los últimos granos.
La Dama guardó el reloj en su seno, levantó la guadaña y la descargó, inexorable, sobre el sabio.
Glavro, antes de morir, tuvo un fugaz e insólito pensamiento.
Recordó a su hermano Probo. Recordó su estúpida bondad, su virtud sin doblez, su honradez sin provecho. “Lo más parecido a la inmortalidad… es eso. La bondad, incluso cuando, por serlo, es mortificada; pues algo de ella permanece en los demás y se transmite a otros, y de estos a otros más. ¡Ah, Muerte inclemente, me has convertido… en un imbécil!” ****** nota: imagen1, grabado de Gustavo Doré que representa a la Muerte en un caballo blanco; imagen2, La Muerte y el Emperador, grabado de Hans Lutzelburger; imagen3, fotografía de un libro medieval; imagen4, El Caballero, La Muerte y y el Demonio, de Alberto Durero.
If sailor tales to sailor tunes, Storm and adventure, heat and cold, If schooners, islands, and maroons, And buccaneers, and buried gold, And all the old romance, retold Exactly in the ancient way, Can please, as me they pleased of old, The wiser youngsters of today: --So be it, and fall on! ROBERT LOUIS STEVENSON: TO THE HESITATING PURCHASER
Entre los muchos logros de don José de Espronceda (que es, junto con Bécquer y Larra, uno de los tres mosqueteros del romanticismo español, aunque Bécquer sea más bien D`Artagnan, pues fue posterior a los otros) está el de haber compuesto el poema español más famoso. Hablamos, claro, de La Canción del Pirata (1835), poema de gran belleza. Recuerdo que en mi colegio, cuando tenía 13 años, no había niño de mi edad que (sin estar obligado a aprenderlo) no supiera decir los primeros versos de tan atrayente poesía. Supongo que hoy día seguirá siendo igual.
Los ideales de libertad del autor, su concepción de una poesía sonora, rítmica, solemne..., sublime; la viveza de la visión romántica de la vida trasladada al verso, hacen de la obra de Espronceda una de las mejores. Obra que siempre será grata tanto para el vehemente joven que curioso se asoma a la literatura como para el desengañado viejo a la vuelta de todo; pues de los dos sentimientos, pasión y melancolía, suelen encontrarse bastantes muestras en los poemas de Espronceda.
Pero no voy a contaros con esto nada nuevo de La Canción del Pirata. Lo que os traigo son dos trabajos de gente que ha musicalizado el poema.
Uno, la canción Sólo Tú, Sólo Yo, es de un grupo ochentero gallego de rock duro llamado Lancelot; suena así:
El otro es obra del joven profesor de literatura Alejandro Roop Martín, quien, como podéis comprobar en el enlace, también con su guitarra ha puesto música a otros famosos poemas españoles.
Ambas versiones me han parecido simpáticas. Sé que hay al menos un tercer intento de musicar el poema (además es el más popular), de un grupo de heavy metal de La Rioja... pero, en nuestra opinión tan pobre que ni siquiera merece aparecer publicado en este blog (¡que ya es decir!). Saludos.
**** P.D. - Si un día os entra el gusanillo de acercaros a algo realmente grande, a algo en verdad excelso, echad un vistazo a ese otro Don Juan (para mí mucho mejor que el de Zorrilla) llamado Félix de Montemar, El Estudiante de Salamanca, que, aunque bastante desconocida y poco leída, no tengo duda alguna de que es una de las perlas de la literatura universal.
Hola, amigos de Gilichorradas, el blog con halitosis. Veréis... iba a hacer un Encuentro Literario Imposible... y ya había puesto en el dispositivo de entrada del ordenador uno de los libros, La Odisea de Homero (s IX a. C.), pero hete ahí que cuando voy a poner el otro, ¡se me cae un trocito de la magdalena que estoy merendando...! Y ése que véis es el resultado...
En fin, un abrazo. ****
Iba en el plato-balsa el deiforme Bolliseo, el más sabroso de los magdalenos, con su azucarada tripulación, cuando encontraron a un voluminoso hombre...
El magdaleno Sobaseo Bellaeasosíada, de esponjosas carnes, pidió al ser monstruoso los dones de la hospitalidad para que él y sus amigos pudiesen llegar a su hogar...
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Pero Bolliseo, el magdaleno más sabroso y agradable al olfato, nada pudo hacer por oponerse a los malvados desiginios del guloso humano: toda la valiente tripulación, salvo las túnicas de papel, fue devorada antes de que la noche llegase, sin remojarla en blanca y alimenticia leche o pardo colacao.
Mas no acabaste ahí, ¡Oh Bolliseo Dulcesolíada!, sino que tú y los tuyos os fuisteis al Hades de las arterias del monstruoso humano y, vuestras ánimas de lipídico colesterol valientemente provocaron un ictus cerebrovascular que acabó dejando ciego al ser que así os infamó. ********** A mi médico de cabecera, don José Ramón González. Gracias por perder su valioso tiempo visitando esta página.
"Give to me the life I love, Let the lave go by me, Give the jolly heaven above And the byway nigh me. Bed in the bush with stars to see, Bread I dip in the river There's the life for a man like me; There's the life for ever." ROBERT LOUIS STEVENSON: The Vagabond.
(10) Cuando era un niño creía que, aunque no podía verle, había un Dios todopoderoso que daba bien al bueno y su merecido al que se había portado mal. Los muertos se iban al cielo.
A mí ese Dios me había dado la vida y había puesto mogollón de cosas chulis por ahí -el sol, el cielo, el chocolate, los perros y los gatos, los dibujos animados y películas, mi familia, la playa, a los otros niños- que hacían que no estuviese nada mal eso de vivir.
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(15)Mi cuerpo creció, pero muchas de las fantasías de la infancia permanecieron. Las ilusiones de las películas, dibujos, videojuegos…, me llenaban entonces.
*** *** (17) Desde la adolescencia comenzaba a idealizar a las mujeres (problema que ya nunca superaría). Platonismo y amor eran una misma cosa. Así es como los asquerosos sapos que no son príncipes amamos a las princesas. desde lejos.
*** *** (20)Por entonces vino el despertar literario: ¡soñar, soñar, soñar a todas horas! los sueños diurnos estaban en los libros y en el cine.
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(30) Ahora… Ahora la juventud ha pasado. No existe el Dios de la infancia, los muertos no van al cielo, no hay amor (nunca lo hubo…, al igual que tampoco hubo nunca Dios salvo en mi cabeza), y los libros no me ilusionan tanto como antes… Pero no sé tomar otro camino, así que, a pesar de haber llevado más palos que don Quijote, sigo intentando soñar… Aunque a veces no pueda, pues, cada vez más espesa, la niebla gris de la melancolía lo invade todo; porque tengo la certeza de que la negra –horrenda, oscura, fría, terrible–, la inexorable Parca vendrá algún día a llevarse a los míos. (¡Quisiera poder hacer un pacto con la Torva Dama y que me llevase a mí antes!...) *** ***
Nota: lo sentimos, por motivos no demasiado ocultos, no han sido autorizados los comentarios en esta entrada. (puede incluso que la entrada se autodestruya en treinta segundos...)
Ayer fui al cine. A ver NO ES PAÍS PARA VIEJOS, la última de los Cohen. Todo un acontecimiento cultural, como casi todas sus películas. Y ésta es de las mejores. Es CINE NEGRO con mayúsculas. Un clásico que será recordado durante generaciones. Pero no voy a descubrir nada nuevo hoy hablándoos del trabajo de estos dos hermanos expertos en contar inmejorablemente bien excelentes y complejas historias.
Lo que me dejó frío es que mientras la película es de una violencia tal que sientes literalmente cómo se te mueven las entrañas (no sé si os ha pasado alguna vez eso ante escenas extremadamente violentas que a veces aparecen en la tele, o en otras películas en las que la violencia no es falsa y divertida), hay mucha gente que encuentra esas escenas que a mí (y pensaba que a cualquier espectador...) me escalofrían, más graciosas que el mejor sketch de los Monty Python.
En efecto, algunos en el cine no sólo se carcajeaban abiertamente ante tan impactantes planos, sino que acompañaban las escenas hiperviolentas, en las que el psicópata (¿y demonio?) Anton Chigurh (Javier Bardem) asesinaba despiadadamente a víctimas inocentes con una botella de gas, con palabras dichas en voz baja como "¡toma, hijoputa!", "¡jódete!", y cosas así...
Supongo que para esa gente ver La Lista de Schindler es tan tronchante como para mí ver El Hombre Mosca, Sopa de Gansos, El Gran Lebowsky o La Vida de Brian...
Y luego estaban los de siempre... los que se tiran pedos y dicen gracietas para echar unas risas con sus amigos veinteañeros. No entiendo cómo pagan siete euros para hacer eso.
Os juro que deseé tener una botella de gas en mis manos...
Definitivamente, el cine no es lugar para insociables.
"dulce y honroso es morir por la patria", dice un antiguo poema de Horacio. El poeta y militar británico Wilfred Owen, que luchó en la Primera Guerra Mundial, escribió este descarnado y antibelicista poema que hemos decidido publicar en nuestra lengua, al no encontrar ninguna traducción al español en toda la red (aunque mala, mejor una que ninguna).
DULCE ET DECORUM EST. Torcidos, como viejos mendigos bajo sus hatos, renqueando, tosiendo como brujas, maldecíamos a través del lodo, hasta que donde alumbraban las luces de las bengalas nos dimos la vuelta y hacia nuestra lejana posición empezamos a caminar afanosamente. Los hombres marchaban dormidos. Muchos habían perdido sus botas Pero abrumados avanzaban sobre zapatos de sangre. Todos cojos, todos ciegos; Borrachos de fatiga, sordos incluso al silbido de las balas Que los cansados cañones de calibre 5.9 disparaban detrás de nosotros.
“¡Gas, gas! ¡Rápido, muchachos!”; un éxtasis de desconcierto, Poniéndonos los toscos cascos justo a tiempo; Pero alguien aún estaba gritando y tropezando Y ardía retorciéndose, como ahogándose en cal viva… Borroso, a través de los empañados cristales de la máscara y de la tenue luz verde, Como en un mar verde le vi ahogarse. En todas mis pesadillas, ante mi impotente mirada, Se desploma boqueando, agonizando, asfixiándose.
Si en algún sofocante sueño tú también puedes caminar Tras la carreta en la que lo pusimos, Y mirar sus blancos ojos moviéndose En su desmayada cara, como un endemoniado. Si pudieses escuchar a cada traqueteo El gorgoteo de la sangre saliendo de sus destrozados pulmones, Repugnante como el cáncer, nauseabundo como el vómito De horrorosas, incurables llagas en lenguas inocentes, Amigo mío, no volverías a decir con ese alto idealismo A los ardientes jóvenes sedientos de gloria La vieja mentira: “Dulce et decorum est pro patria mori”.
****** nota1: imagen, caja del DVD del film de Dalton Trumbo, JOHNNY COGIÓ SU FUSIL, muy recomendable película de temática parecida a la del poema de Owen.
nota3: los versos de Horacio dicen así: “DULCE ET DECORUM EST PRO PATRIA MORI: mors et fugacem persequitur virum nec parcit imbellis iuventae poplitibus timidove tergo.”
(DULCE Y HONROSO ES MORIR POR LA PATRIA: la muerte persigue al hombre que huye y no perdona de una juventud cobarde ni las rodillas ni la temerosa espalda)
¡Necio!, ven conmigo; do quiera hallarás máscaras, do quiera carnaval.
LARRA
Hola.
You, who so well know the nature of my soul (que dice Poe en uno de sus cuentos, aunque, claro, no se refería a él;... como tampoco yo hablo de mí), sabéis que las fiestas en general no me gustan nada. Y el antruejo o carnaval (antroxu aquí en Asturias), es de las que menos. En Gilichorradas celebramos las fiestas literariamente, que es el único modo en que sabemos. Hay importantes obras literarias en las que aparece el Carnaval como un protagonista más, desde ese Tonel de Amontillado de Poe (cuento que ya hemos subido y podéis encontrar en nuestra etiqueta de Audio) hasta El Entierro de la Sardina de Clarín, que publicaremos en audio en otro momento.
Hoy hemos escogido EL MUNDO TODO ES MÁSCARAS. TODO EL AÑO ES CARNAVAL., vitriólico artículo de Larra que, como otros suyos, parece casi un cuento. Y es que la verdad en este artículo es poética; incluso se sirve del elemento fantástico (al periodista se le aparece Asmodeo, ya sabéis, el demonio protagonista de El Diablo Cojuelo de Luis Vélez de Guevara). Pero, aunque casi todo en el artículo sea ficción, lo que en él se cuenta es una gran verdad: y es que más tarde o más temprano (espero que más tarde, más felices seréis hasta entonces) parece que uno acaba descubriendo lo que el título predica.
Así que mientras este año os ponéis vuestro dominó negro, y os ajustáis vuestra burlona máscara, escuchad los veinticuatro minutos que dura esta enjundiosa y sublime creación de este Quevedo del XIX que nunca llegó a viejo, esta imperecedera obra del mejor articulista español de todos los tiempos. ***** nota: el audio está tomado de http://www.cervantesvirtual.com . Está excelentemente leído por Javier López Alós. y AQUÍ podéis encontrar el original en texto.